¿Qué es la conciencia?

La definición de conciencia es complicada, la psicología utiliza el símil de la escena de un degas-014teatro: el foco que ilumina al protagonista pone la figura, aquello en que está en nuestra atención, el resto sería el fondo, todos los comparsas, que puede ser iluminado para centrar la atención y así pasar a ser figura. Evidentemente esto es solo un símil, un ejemplo, y no una representación de la realidad de lo que es la conciencia, algo que resulta útil para poder trabajar con ello. La conciencia es algo mucho complejo.

Jugar con figura y fondo es jugar con la percepción, no todo lo que percibimos está en la atención, es figura, muchas cosas quedan en el fondo, pero están ahí e influyen. El trabajo con la conciencia es trabajo con la percepción. Hay una idea del ser humano en la que este mecanismo de la conciencia es central: sacar a la conciencia, poder utilizar el foco de la atención es lo que posibilita la libertad, por así decir, el control de cuál es la figura que se elige y desde ahí poder elegir la propia conducta.

En realidad hay un montón de elementos posibles en la conciencia en cada momento, pero solo podemos atender unos pocos. Las mujeres de media de 7 a 9, los hombres de 5 a 7, los demás escapan a la atención. Muchos ejercicios de observación y autoconocimiento consisten precisamente en aprender a enfocar todas esas cosas que percibimos pero quedan fuera del foco de atención habitual.

Además está el subconsciente, lo que está debajo de la conciencia. Aquí no solo juega la degas.etoilefigura y el fondo, no solo hay cosas en el fondo, que pueden ser enfocadas, también hay cosas debajo de la conciencia, que no pueden ser enfocadas, que se desconocen. Lo que queda debajo de la conciencia sería el subconsciente, que realmente existe e influye, pero es desconocido, no tiene nombre, es decir, pertenece a la selva, a lo no civilizado, a lo que está fuera del dominio racional del ser humano. Se trata de lo instintivo no reconocido, de vivencias no asimiladas, creencias introyectadas, etc., todos los elementos que actúan, y con mucha fuerza, pero sin hacerse conscientes, por tanto sin control. Si se funciona por elementos subconscientes no se es libre. Para el control y para la libertad los elementos deben aflorar a ese escenario de la conciencia, algo que es posible, pero que indudablemente significa un trabajo. Un trabajo que nos hace ir de la figura al fondo, yendo cada vez más hacia el fondo.

Cualquier trabajo de autoconocimiento, también el trabajo de un terapeuta, en realidad consiste en  sacar a la conciencia lo que está escondido debajo de ella para que de ese modo, al hacerse consciente, la persona pueda ponerle nombre, y así poder decidir sobre ello, y hacerse libre. También este trabajo es imprescindible para la autenticidad: quien no sabe lo que le impulsa a actuar, quien no conoce lo que siente, difícilmente va a poder ser auténtico. Este es un primer nivel imprescindible para la  autenticidad, conocer lo que siente en realidad. Le podemos llamar honestidad, porque implica reconocer lo que siento, algo que en la relación social ocultamos con mucha frecuencia. Honestidad sería entonces, reconocerse, aceptar lo que aparece a nivel de la conciencia.

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