El enamoramiento (1): la tesis de Ortega y Gasset

Ortega habla del enamoramiento en su libro «Estudios sobre el amor». Su22973155_s tesis es que básicamente el enamoramiento es una pérdida de la objetividad, una alteración de la percepción que convierte nuestra mirada en parcial y no objetiva. Es decir la objetividad de nuestra mirada es alterada por el enamoramiento.

Mi idea de la percepción y de cómo se constituye nuestra mirada parte precisamente de nuestra visión radicalmente subjetiva y parcial, en la terminología de Ortega. No existe esa mirada objetiva. Como mucho es un trabajo de mucho tiempo y de muchas observaciones, y al final la realidad es más amplia y no podemos abarcarla y nosotros somos seres que tienen necesidades, que están en una posición concreta, que se elevan a compresiones más altas, pero siempre de algún modo limitadamente. La pretensión de objetividad me parece incluso peligrosa. Realmente en muchas visiones de nuestra tradición es la visión de Dios, pero no la nuestra.

Ortega-y-GassetAunque utilizo mucho las observaciones de Ortega, porque es como siempre muy incisivo e interesante, la tesis que se defiende en estas páginas va exactamente en la dirección opuesta: el enamoramiento es una apertura, una luz sobre las cosas, sin enamoramiento no nacería el interés, este interés es emocional y pone precisamente el «a priori de todo conocimiento», como dice Levinás.

Nuestro conocimiento está enmarcado por nuestros enamoramientos que dibujan nuestros intereses y por tanto lo que focalizamos de la realidad. Esa amplia y basta de la que he hablado. Vemos lo que nos interesa, igual que la embarazada que comienza a ver embarazadas por todas partes.  Nuestros enamoramientos constituyen focos que nos ayudan a penetrar en esa realidad proyectando luz y color. Los enamoramientos indican tanto la limitación y la subjetividad de nuestra percepción y por ello de nuestro mundo, y también su gran capacidad para entrar en la realidad.

De este modo la realidad para el hombre no es objetiva, es intencional, en función de sí mismo, de sus necesidades y de su percepción. Este es el punto de partida. Llegar a la objetividad es un proceso en el que el enamoramiento y su consecuencia el amor tienen mucho que decir. En esta concepción la objetividad no es solo racional, lo racional debe integrar lo emocional, por ello no se relaciona solo con la verdad, tiene mucho campo en la belleza (de esto ya he hablado en: «Reivindicación de la belleza», http://wp.me/p3eRnl-7B ).

Voy a hacer varias entradas sobre el enamoramiento porque a mi entender, como estoy explicando, es clave en el mundo emocional, constituye un elemento central en la dinámica emocional y afectiva, algo que no he oído ni leído en parte alguna. Es decir voy a defender la tesis exactamente contraria a la que defiende Ortega. Por eso necesito explicarme con detalle y lo voy a hacer en varias entradas. Espero que a lo largo de esas entradas logre convenceros de mi tesis: el enamoramiento es lo que pone fines a nuestra vida, lo que nos abre a nuestros intereses, lo que descubre nuevos horizontes a explorar, y toda nuestra vida estaremos descubriéndolos, porque el enamoramiento no se olvida, nos deja señales de apertura permanente. Nuestra vida gira alrededor de aquello de lo que nos hemos enamorado.

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