Michel Odent: Porque es URGENTE cambiar la manera de nacer.

Entrada escrita por Teresa Escudero, doula y coach emocional y médico pediatra. En ella ciencia y emociones van de la mano. Nos va a aportar una idea del peso de las emociones en el nacimiento. Michel Odent es un pionero que ha influido en el modo en que se plantea el parto, dando importancia a ese momento fundamental del ser humano y trabajando para cambiar sus condiciones ajustándolas a lo que realmente somos.

Ayer, 30 de noviembre, tuve la oportunidad, gracias a Besos y Brazos (http://asociacionbesosybrazos.blogspot.com.es/) y Con mirada de Niño (http://www.conmirada.com/), de escuchar y conocer en persona a Michel Odent.

Conocer a alguien a quien admiras por sus escritos y su postura militante, puede ser un momento hermoso o terrible… Y algo hay de ambas cosas en lo que escuché ayer.

Michel Odent no decepciona: Es cálido, simpático, cercano, y cuando le Michel_ODENTescuchas te parece que estás leyendo uno de sus libros: Habla de datos, habla de ciencia… pero también habla desde el corazón, y desde la preocupación sincera por lo que está sucediendo.

La charla fue moldeada por las preguntas de los asistentes, y yo siento que por eso fue también mucho más rica y profunda de lo que habría sido la típica “clase magistral”. Empezamos hablando del sistema oxitocínico y el futuro de la humanidad. Aquí empieza la parte terrible: Michel nos contaba que, a través de los últimos estudios en epigenética, se empezaba a vislumbrar una capacidad de realizar cambios sustanciales en los sistemas biológicos a través de la herencia de caracteres adquiridos, no genéticos.

En el campo que nos ocupa, la manera de nacer, los cambios de los últimos años ya están provocando cambios en las nuevas generaciones. Cambios significativos… y peligrosos. El sistema oxitocínico regula multitud de funciones orgánicas: El parto, por supuesto, pero también el amamantamiento con el reflejo de eyección de la leche, el orgasmo durante el coito… e incluso la capacidad empática, es decir, la capacidad de ponernos en el lugar del otro, la capacidad de compasión de un ser humano por otro ser humano.

El uso indiscriminado de oxitocina sintética a nivel mundial para acortar el trabajo de parto, para acortar el trabajo de alumbramiento de placenta, está provocando YA, cambios a nivel cerebral y a nivel de comportamiento, que pueden medirse en el momento actual.

El uso indiscriminado de oxitocina sintética está provocando que los sistemas oxitocínicos naturales del ser humano estén comenzando a fallar. Ya hay estudios que comparan los problemas de lactancia entre mujeres que recibieron oxitocina sintética en los partos y aquellas que no la recibieron (http://www.diariosur.es/20121112/local/malaga/estudio-carlos-haya-concluye-201211121415.html). Hay múltiples estudios en ratas en los que la inyección de oxitocina sintética durante los partos, inhibe la producción de oxitocina endógena, inhibiendo el comportamiento maternal… Y parece ser que el uso de oxitocina sintética también puede alterar el comportamiento de las madres y los bebés humanos, y la creación del vínculo (.http://www.unamaternidaddiferente.com/2013/03/oxitocina-vinculo-y-lactancia-materna.html). Pero lo más grave es lo que sucede a nivel de nuestro sistema emocional. Ya hay estudios que demuestran que el uso de oxitocina interviene en la capacidad empática (http://informe21.com/empatia/hormona-oxitocina-hace-mas-sensibles-empaticos-los-hombres-segun-estudio).

Michel Odent nos habló de un estudio reciente que ha comparado la capacidad empática de los estudiantes estadounidenses en el año 78 y en el año 2012. La capacidad empática se ha reducido, de media, un 40%.  http://espanol.umich.edu/noticias/comunicados-de-prensa/2010/05/28/empata-los-estudiantes-universitarios-no-tienen-tanta-como-en-el-pasado/

A mí este dato me parece escalofriante. Porque no nos habla sólo del momento del nacimiento. Nos habla de una crianza tan alejada del cariño, del cuidado, y de la empatía, que literalmente estamos creando personas menos compasivas y menos empáticas.

Michel dijo varias veces a lo largo de la charla que estábamos al borde del abismo. Y así lo siento yo también. Es URGENTE cambiar la forma de nacer. Es URGENTE cambiar la forma de criar. Si no, corremos el riesgo de perder aquello que nos hace específicamente HUMANOS, nuestra capacidad de compasión, nuestra capacidad para ponernos en el lugar del otro.

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