El trabajo como elemento de realización personal

El trabajo es uno de los más poderosos elementos de realización personal de la mujer y del hombre.

La realización indica el cumplimiento de objetivo personal, la plenitud de sus capacidades como el ser vivo que es, hacer reales sus posibilidades como ser humano. También tiene que ver con hallazgo del sentido de su existencia, de forma que su sistema emocional considere con satisfacción su vida. Para todo ello el trabajo es imprescindible al hombre. El trabajo hace real el para qué del hombre.

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El trabajo es un confrontarse con las fuerzas naturales, convertir la selva en civilización, convertir en terreno humano el lugar en el que el hombre habita, en este momento todo el planeta tierra. Convertir el terreno inhóspito, un planeta visto como ajeno en terreno humano, en ambiente humano y en responsabilidad propia. El trabajo hace  real su dominio sobre la naturaleza, sobre el entero planeta que habita y aún todavía más allá. El trabajo ha hecho a la especie humana lo que es.

Es trabajo también es conseguir hacer realidad su imaginación. Los sueños del hombre abarcan desde la mera supervivencia, una vida más fácil, una convivencia, un crecimiento, una organización que le permita alcanzar metas que com individuo no puede; hasta llegar a sueños de poder, de dominio, la gran tentación y la gran inquietud de la especie humana, porque el poder llena de modo desbordante las necesidades de libertad del hombre y desde ahí conquista a la persona.

El trabajo acaba teniendo un peso clave en el modo cómo la persona se considera a sí misma, especialmente en las culturas en las que el trabajo se ha convertido en el elemento central. Max Weber dejó muy claro la influencia de la ética protestante en una consideración de la vida centrada en el trabajo y este ha sido el elemento fundamental de la cultura de las sociedades occidentales los siglos XIX y XX. Estas sociedades han puesto el centro de la realización personal precisamente en el trabajo que se desempeña, muchas veces medido sencillamente por su valor económico.

El trabajo tiene que ver con la cotidianeidad del hombre con su vivir el cada día, con lograr satisfacer sus necesidades y conseguir sus metas, sean estas pequeñas o grandes y también con el modo en que vive el cada día y el modo en que satisface sus necesidades. Al construir la cotidianeidad, el trabajo construye a la persona. La realización tiene que ver con cómo se realiza ese trabajo, la vida realizada tiene mucho que ver con cómo se vive.

Por todo eso el trabajo es la forma de hacer real la misma definición del hombre, algo que está muy indefinido en la criatura humana cuando nace y en la especie humana cuando apareció. Hace real esa definición tanto a nivel particular: los logros de su vida y su satisfacción con ellos, como de la entera raza humana, permanente colonizadora de hábitats y siempre en busca de nuevos retos. Lo que el hombre es se hace real por el trabajo, se concreta y se especifica. Cada cultura, cada realización del hombre ha sido lograda por el trabajo de los hombres y mujeres que han participado en ella.

Pero no es sencillamente el trabajo el que forja la definición del hombre, el hombre se realiza y se hace mejor con el trabajo, pero siempre que ese trabajo tenga una finalidad de bien. El trabajo no es un fin, el trabajo es un medio, un medio fundamental que tiene el hombre para su realización. Es el fin el que decide de la bondad, ya que los sueños y las finalidades del hombre son capaces de todo lo bueno y todo lo malo. El trabajo humano ha creado mayores ingenios de destrucción, siempre siguiendo las ansias de poder y dominio del ser humano, más allá de lo que nunca hubiera sido capaz de imaginar. Así que el trabajo es el realizador de lo bueno y de lo malo del hombre, y solo el trabajo no garantiza una realización, sino que muchas veces aboca a la destrucción tanto de la persona misma que realiza el trabajo, como de los demás seres humanos, como de la vida del planeta en el que vive, como del planeta mismo. Esto se produce cuando el hombre se aparta de su corazón, entendiendo este como la sede de sus sentimientos y emociones, de su sensibilidad y se queda en  sus construcciones racionales abstractas, que prescinden de la conexión con las criaturas concretas realmente existentes.

La realización del hombre no depende de los medios que utiliza, sino de los fines que se propone. La realización necesita el trabajo de integración de la cabeza y del corazón del hombre, la integración necesita la valentía del reconocimiento de las realidades que se encuentra. Los fines buenos, los que realizan al hombre y a la mujer, proceden del corazón, un corazón que tenga la capacidad de escucha y de respeto a las realidades que cada hombre y mujer se encuentra.

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2 comentarios en “El trabajo como elemento de realización personal

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