El Adorno humaniza

                El ser humano es un palabra que se expresa, y se expresa con todo lo que hace. El ser humano tiene una necesidad en lo más profundo de expresarse y uno de esos modos de expresión es el adorno. Expresamos muchas cosas con el adorno. Adorno y significado están ligados. El adorno está vinculado a nuestra capacidad racional de poner nombre a las cosas, de descubrir su espíritu o su esencia, en este caso su belleza.

hospital infantil

            Solo el hombre adorna, los animales no adornan. Algunos tienen bellos adornos que atraen la atención de la hembra o, en las flores, del insecto que las poliniza, pero no se ponen flores en la madriguera. Solo adorna un ser que sea a la vez cuerpo y significado. Es claro que tampoco un ángel adorna, por muy bonitos que los dibujemos. Por un lado el adorno se dirige a los sentidos y atrae la atención, es algo material y sensible. Por otro lado, el adorno es directamente una de las manifestaciones del espíritu, porque sólo el espíritu es capaz de descubrir la belleza, y el adorno está relacionado con la belleza de las cosas. Adorno, por tanto, es la conjunción de lo material y su significado de belleza.

                El adorno es por tanto algo estrictamente humano y que humaniza, porque el ser humano es el único ser con cuerpo que vive un mundo de signficados. El adorno es una señal de lo humano en el espacio. El adorno es una manifestación necesaria de un ser espiritual que es a la vez e indisolublemente corporal, es decir, que vive en el espacio, que es material. Ponemos adornos porque somos espíritu y podemos ponerlos porque somos cuerpo. El adorno se sitúa así en la conjunción del alma y el cuerpo: es por esto por lo que es personal.

            El adorno surge de una profunda necesidad del ser humano de encontrar el significado de belleza de lo material. Hasta la persona más pobre se pone un cuadro en su chabola. El significado del tiempo pasado, de las relaciones vividas, de las vivencias personales, de los momentos clave, de la belleza recién descubierta son elementos que las personas señalan con el adorno. Por eso el adorno es un elemento humanizante, que refleja el mundo humano de quien adorna. Basta ver la arquitectura fascista, con sus líneas rectas y sus ángulos de 90º para ver la autoridad o el deseo de permanencia de sus creadores. Basta ver la decoración de navidad para entrar en un ambiente de ilusión o fantasía. El adorno hace humanas las cosas, las sitúa a un nivel humano.

            El mundo de las personas lo descubrimos proyectado en los adornos que ponen, en su manera de adornar, en su misma necesidad de hacerlo. El adorno de las casas es un reflejo de sus habitantes, está conectado con ellos y con su manera de concebir el mundo y vivirlo. El adorno hace visible la vinculación afectiva con los lugares y cosas.

            Por eso cuando queremos que las personas se sientan a gusto, vinculadas, necesitamos adornar. Los hospitales han cedido sus pasillos y salas, concebidos como templo de la ciencia, para que sus paredes sean decoradas por muñecos infantiles cuando los enfermos son niños, porque al humanizar el ambiente, los enfermos reaccionan mejor. El adorno hace ese ambiente acogedor donde el ser humano necesita vivir. Precisamente por esto el adorno humaniza.

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