La esperanza (6): El control

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¿Por qué es control?: porque la avidez con que se espera el encuentro impide hablar al otro, no hay comunicación, no hay respeto… se abalanza sobre la situación. No palia el hecho el que la avidez sea mutua, así termina por ser mucho más dura. El instante mata el encuentro.

El control genera lucha. Por eso la lucha es el ideal del independiente. Hay lucha porque hay que contrarrestar el control. El sentido de la lucha es poner un tope al afán de control, pero el amor no es lucha. El amor no tiene nada que ver con la lucha, sino con el respeto, por lo tanto es escucha y abandono. El encuentro no se abre con la lucha, más bien se cierra. Superar el deseo de control, no tiene que ver con el amor en si, sino que es el obstáculo al amor. Puede haber mucha lucha y nada de amor. Sin embargo, el amor necesita estar en vela. Estar en vela no es lucha, es actitud de escucha, que se apoya en la conciencia de la propia limitación.. El amor no siempre necesita lucha, pero siempre necesita escucha y respeto.

         Aquí está la raíz del engaño de la guerra, de todas las guerras, el engaño de la violencia y la lucha: … pensar que con la conquista podemos vencer. Con la conquista no se vence, se subyuga, sólo se vence cuando se convence. Sólo las riquezas del otro pasan a ser mías cuando las mías pasan a ser suyas, cuando lo he puesto a mi lado, cuando le he convencido con mis razones y, sobre todo, con mi amor. Por esto al independiente le cuesta convencer: no tiene más razón que su voluntad, que no es razón. Todo conquistador es un esclavo de su propia conquista. La conquista no hace un esclavo, sino dos, porque el conquistador se tiene que trasformar en guardián de su propia conquista y no la puede gozar, sino que la debe vigilar. El guardián vigila. El vencedor se trasforma en policía. Hasta que no convence no puede gozar … y mientras tanto ¿de qué sirve su conquista? Esta se ha trasformado en su obligación: debe vigilar que el vencido no trate de escapar o de escamotear. El conquistado puede ser libre, el conquistador nunca.

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         Sólo el amor une. La unidad de dos personas, como la de dos culturas, se hace en el amor, cuando el amor puesto en juego las respeta y después las transciende. La unidad que se consigue es más que cada uno de los integrantes, porque es como una síntesis de las capacidades de ambos que puede ir más allá de lo que cada uno por separado podría nunca lograr.

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