Postmodernismo y modernismo, ideas para una comparación.

La idea para esta entrada me ha venido leyendo una entrada de Pablo Malo, psiquiatra, Explicando el Postmodernismo, en su blog Evolución y Neurociencias, Domingo, 12 de noviembre de 2017. Os animo a leerlo porque es muy interesante.
En realidad, escribe sobre el libro, Explaining Postmodernism. Skepticism and Socialism from Rousseau to Foucault, del filósofo Stephen R.C. Hicks.
Llego a la conclusión de que Hicks es anti-postmoderno y con armas intelectuales propias de la modernidad, trata de reducirlo al terreno político, en el que se deduce que es profundamente nocivo, ya que “balcaniza y genera conflictos” que “solo se resuelven por la fuerza” y sobre todo se aleja de (tiene nostalgia de) su muy amada realidad objetiva alcanzable por la razón.

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La necesidad de tener en cuenta los aspectos psicológicos y sociales en la medicina.

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He encontrado un artículo de Ana Sabela Álvarez (Middlesex University, UK, London) que me ha parecido tan interesante que me parece conveniente hacer una entrada en este blog, ya que hace un profundo estudio sobre en qué medida la antropología emocional, a través de un modelo que la tiene en cuenta, está influyendo en la práctica médica.

El link del artículo que te aconsejo vivamente, del 2008, es la siguiente: La aplicación en medicina del modelo BPS. Su referencia es: Álvarez AS, Pagani M, Meucci P: The clinical application of the biopsychosocial model in mental health: a research critique. Am J Phys Med Rehabil 2012; 91(suppl):S173YS180.

El artículo hace un estudio de lo publicado en medicina sobre la necesidad de tener en cuenta los aspectos psicológicos y sociales de la práctica médica, centrándose específicamente en la salud mental. Es conocida la dificultad de la medicina para admitir la influencia de emociones y sentimientos en las enfermedades. De hecho, la historia secular de la medicina científica se escribe como una oposición entre los aspectos subjetivos (emociones y sentimientos) y los aspectos objetivos, los únicos que han sido considerados durante mucho tiempo el objeto idóneo para la ciencia.

La historia de la medicina científica es fruto de una ardua pelea con curanderos, creencias, recetas tradicionales no comprobadas, etc. La distancia con los vilipendiados elementos subjetivos, se ha llegado a hacer tan grande que ni siquiera la autoridad de Charles Darwin, que escribió sobre las emociones en los animales, fue capaz de encaminar a la ciencia para que aceptase a las emociones.

Dos hechos han contribuido a la disminución de las distancias entre emociones y ciencia. Primero, la incidencia evidente de emociones y sentimientos en los enfermos y a través de ellos en las enfermedades y su tratamiento, ha ido progresivamente horadando el muro de separación. Segundo, la tomografia axial computarizada, que en los 70, fue capaz de comprobar que las emociones tenían un impacto específico en el cerebro, ha hecho posible que las emociones estén plenamente sometidas a experimentación, es decir, pasen a formar parte de la ciencia experimental. Además, se puede añadir que la cultura de la postmodernidad, tan marcadamente interdisciplinar, se lleva mal con la compartimentación estricta que la ciencia experimental exigía.

Sin embargo, siguen quedando muchos prejuicios como restos de la lucha de siglos. Muchas mentalidades y muchos ambientes resistentes a admitir los elementos psicológicos y sociales en la ciencia.

El artículo hace precisamente una revisión de la actual situación, revisando los modelos médicos vigentes y centrándose en el que acepta los elementos psicológicos y sociales en la práctica médica de la salud mental. También estudia las posibilidades de ese nuevo modelo psico-social y la posibilidad de que la medicina entre en un enfoque interdisciplinar.

El abstract del artículo es el siguiente:

«Engel aplicó el término biopsicosocial a la medicina para enfatizar la necesidad de tener en cuenta los aspectos psicológicos y sociales de la práctica médica. Tras de una revisión de la historia del modelo biopsicosocial (BPS), revisamos las críticas al modelo para reformular sus deficiencias y después analizar su aplicación en la práctica de la salud mental.

Los objetivos de este artículo son 4:

(1) examinar la utilización del modelo BPS desde el artículo de Engel de 1977 hasta la actualidad;

(2) examinar las razones para la popularidad del modelo BPS así como los problemas a los que se enfrenta cuando es aplicado a la práctica de la salud mental;

(3) introducir dos instrumentos que implementan el modelo BPS: la Clasificación International de Funcionamiento, Discapacidad, y Salud (CIF), y el INTERMED;

y (4) mostrar porqué el modelo BPS no es todavía un modelo de práctica clínica.

Un total de 62 publicaciones fueron extraídas y revisadas en las bases de datos ScienceDirect, PubMed, y Scopus, y 32 de ellas fueron finalmente incluidas en este artículo. Esta es la primera revisión sistemática de los estudios publicados que aplicaron el modelo BPS en la práctica de la salud mental en los últimos 33 años. Estas críticas tienen el objetivo de construir una visión más constructiva del modelo BPS como modelo de práctica clínica en salud mental».

«La mujer no nace, se hace» Simone de Beauvoir

El-segundo-sexo

Esta famosa tesis de Simone de Beauvoir, pareja de Jean-Paul Sartre, creo un verdadero tornado cuando apareció allá en 1949 en su best-seller, El segundo sexo. Su influencia en el feminismo y en la cultura en general ha sido, y es, enorme.

Su tesis tiene algo que no es fácil de compartir porque parece negar la mujer como dimensión biológica, es decir como hembra humana. El feminismo de la diferencia se ha encargado de hacer ver que hay algo peculiar y distinto en la mujer precisamente por ser mujer. Y en el avance cultural de libertades y respeto a las distintas idiosincrasias parece que no podemos olvidar en cada mujer el hecho de serlo. De algún modo negarlo es negar una evidencia.

Sin embargo, la tesis de Beauvoir, en el juego cultural de géneros, de hombre y mujer a lo largo de la historia cultural que ambos han recorrido juntos durante muchos milenios, acierta con un elemento clave con el que se ha entendido a la mujer. Ese recorrido cultural del ser humano, histórico y prehistórico, el hombre lo ha hecho aprovechando toda la plasticidad que la naturaleza humana permite, y es mucha porque la plasticidad de su naturaleza, su adaptación a las diversas situaciones a través de la cultura es una característica muy señalada del ser humano. Esa plasticidad le ha permitido irse adaptando a muchos hábitats diversos, hasta colonizar todo el planeta tierra.

La mujer ha recibido en las diversas culturas un papel de anclaje. Parece que la adaptación a los nuevos hábitats la realiza el hombre, mientras la mujer realiza el anclaje a la tierra, a lo que el ser humano era antes, como para no perder el propio contacto con la tierra como especie. El hombre iba a la caza y ampliaba territorios y experimentaba nuevas armas y generaba nuevas técnicas para nuevas presas, etc., mientras que la mujer se quedaba en la zona de cría, atada al desarrollo de las nuevas criaturas, realizando las tareas que permiten a la especie sobrevivir, pero no tanto desarrollarse. La mujer el papel de la tradición, el hombre el del progreso. La mujer conserva la cultura ya adquirida, el hombre desarrolla nuevas posibilidades de desarrollo y de ampliación del territorio del homo sapiens.

Simone de Beauvoir acierta con algo que no pertenece solo a su generación y a su fuertemente definido papel de la mujer en la cultura. Hay algo que recorre la historia humana y relega a la mujer a ese papel conservador, de mantenimiento, de tradición. El gran acierto de Beauvoir es poner de manifiesto que la naturaleza de la mujer es tan plástica como la del hombre, ya que en ambos se trata de la misma naturaleza humana. Provocar el cambio cultural que hace que la mujer entre en el juego de la plasticidad, y por tanto del desarrollo y de la adaptación a lo nuevo, igual que el hombre, es el objetivo del feminismo al que tan calurosamente se dedicó Simone de Beauvoir después de su obra, enfocado como una liberación de la mujer de los estereotipados roles que la cultura le asigna.

De este modo la Beauvoir no se enfrenta solo a la cultura de su momento, que define a la mujer con el papel de coqueta, cariñosa, madre y esposa, sino de algún modo a una cierta constante de la cultura humana. Se abren para la mujer espacios que estaban cerrados y hubo, como en toda revolución, ese entusiasmo de la nueva conquista, de la novedad de los terrenos recién descubiertos para la mujer. Estamos ante el primer feminismo, el feminismo de la igualdad, el que afirma que hombre y mujer podemos desempeñar los mismos papeles tanto cultural como socialmente, profesionalmente, etc.

Esto es también lo permanente de la tesis y el cambio de la nueva cultura posterior a Simone de Beauvoir: la mujer puede hacer los dos papeles, el de desarrollo y exploración y de conservación y tradición: ahora depende de la elección de cada persona, aunque aún no en todas las culturas, sino solo en aquellas, básicamente la occidental, en donde han influido las tesis de El segundo sexo.

A la vez ha abierto un gran interrogante, que Simone de Beauvoir no se plantea: ¿cuál es ahora el papel del hombre? Evidentemente, ya no posee en exclusividad el papel de explorador, porque la mujer también puede realizarlo y lo realiza francamente bien. ¿Ha avanzado y colonizado un papel conservador? ¿Dónde se sitúa una vez que ya no es imprescindible? ¿Qué piensas? ¿Crees que el hombre se encuentra de algún modo sin un rol tan bien definido como antes y se encuentra un poco perdido en la nueva cultura, al ver que su terrenos exclusivos han sido colonizados por la mujer?

«A propósito de Henry»: el dilema de cabeza y corazón

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Se trata de una película del Año 1991 dirigida por Mike Nichols, e interpretada por Harrison Ford y Annette Bening, es decir un plantel de primera línea para una película que no fue bien acogida por la crítica, a pesar de la excelente actuación de Harrison Ford en dos papeles contrarios del mismo personaje: Henry.

Sin embargo desde el punto de vista de la Educación Emocional el argumento es estupendo. Harrison Ford es primero un abogado de éxito y después de un balazo en la cabeza, que le provoca una amnesia completa, una persona con corazón, bien conectada con sus sentimientos y por ello también cariñosa y que sabe disfrutar de la vida en sus pequeñas-grandes cosas.

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El personaje que interpreta Harrison Ford es primero la cabeza y luego el corazón

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Podríamos hacer un sencillo análisis diciendo que las dos caras del personaje que interpreta Harrison Ford son, el abogado, la cabeza y luego el corazón.

El abogado de éxito es una persona segura, decidida, que habla bien, que no parece equivocarse nunca, que no necesita el parecer de los demás. Personifica la cabeza y en cuanto tal está enfocado en los medios: ganar cuanto más dinero mejor, una casa que quita el respiro, ganar los juicios, aunque haya que ocultar testigos, no importa cómo ni a quien se haga daño. Tiene una amante, un medio más para la propia satisfacción o sencillamente el propio status social. Cuando se está enfocado en los medios, todo es válido: no hay más moral que el conseguir más.

a proposito di henry1La persona que aparece después del balazo personifica el corazón: tiene dificultades para expresarse, no recuerda bien las cosas, no solo debido a su amnesia; es inseguro cuando toma las decisiones, debido a que cuando considera los medios se da cuenta de que hay posibilidades y también a que quiere consultar a las personas a las que afecta la decisión. Sin embargo tiene claro que es lo que quiere: no quiere perderse más años de la vida de su hija, que tiene ya once, y la saca del internado; sabe que lo importante es su mujer, sabe que la casa, esa casa desmesurada que tiene, no es importante, que lo importante es constituir un hogar donde vivir la felicidad de las pequeñas cosas, sabe que no quiere seguir siendo abogado en los términos en los que trabajaba. Sabe también, que tiene que restablecer la justicia con las personas a las que ha dañado con su manipulación de los juicios. Tiene claridad sobre los fines, no sobre los medios.

Quizá la crítica de cine tiene razón y la película ha llevado los argumentos de cabeza y corazón a dos extremos sin equilibrio entre ellos. Falta de armonía que la crítica recoge. Cabeza y corazón como dos mundos aparte, como dos personajes irreconciliables. Desde la Educación Emocional se echa de menos la armonía entre ellos, ya que la cinta deja claro que posibilidad de armonía es imposible, y eso deja un mal regusto. El abogado es un personaje sin escrúpulos y la persona con corazón es bastante inverosímil. No se puede ser ambos personajes a la vez.

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Ambas caras del personaje reflejan los dos modos de entender la vida con la que se enfrenta la sociedad actual

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Quizá también ambas caras del personaje reflejan los dos modos de entender la vida con la que se enfrenta la sociedad actual: el mundo de la abogacía y las finanzas, con profesionales sin escrúpulos, centrados en ganar dinero; frente a un mundo de personas conectadas con las propios emociones, que viven las pequeña felicidad del ahora, más natural, más respetuoso de las personas y de los animales (lo primero que hace Henry después del balazo, cuando vuelve a poder salir a la calle es comprar un perro). Pero también con un toque ingenuo, ácrata, y del que no se sabe cómo va a salir adelante en la vida.

Tú, ¿qué piensas? ¿Es posible armonizar cabeza y corazón? ¿Estamos ante dos extremos, dos formas opuestas de entender la vida y hay que optar por una o por otra?

La desaparición de la edad personal

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Abuela y nietos en blue jeans y chandal

Desde hace tiempo me sorprendo al observar que, yendo por la calle, no puedes colegir la edad de las personas por el modo en que van vestidas. Se ha perdido de un modo muy fuerte, aunque no total, porque en realidad no hay cosas totales y todo encuentra su matización, la relación entre edad y modo de vestir.

Hay, todavía hay, aunque cada vez menos una forma de vestir para la infancia, aunque cada vez más los niños van vestidos igual que los mayores, con chándales y camisetas. Lo único que aún mantiene algo de diverso son los motivos, algunos claramente infantiles, aunque otros no.

Pero desde la adolescencia en adelante la forma de vestir es cada vez más uniforme, de tal modo que un anciano de 70 puede ir igual que un adolescente y desde luego se viste más “juvenil” que lo hacía cuando tenía 40 años. Desde este punto de vista hay una igualación de las edades del ser humano: adolescencia, juventud, adulto, anciano.

Está desapareciendo de una forma progresiva especialmente el modo de vestir de la edad adulta, que estaba centrada en la función de responsabilidad que se desempeñaba. A pesar de muchas empresas que siguen insistiendo en sus normas para vestir, la chaqueta y corbata van desapareciendo progresivamente. Y con ello la ligazón con la función. Solo queda, significativamente, el uniforme ligado a funciones de seguridad, como si el miedo fuera la emoción predominante. Miedo ligado a seguridad, que es seguridad física y de estatus de las sociedades.

Desde luego los ancianos hace tiempo que perdieron de forma muy mayoritaria esa forma de vestir añeja, ligada a culturas tradicionales. Desaparece la cultura junto al traje que la representa, trajes negros para las ancianas en Castilla, boinas para los hombres, que ya ni se encuentran, pero que cuando yo era niño aparecían por doquier en las cabezas.

Desde luego no es sin consecuencias o sin motivos esta variación del traje. Primero nos indica que la edad que tiene la primacía es la juventud y todas las demás tratan de asemejarse a ella. La juventud es la edad buscada, como el Edorado de la edades, curiosamente en una sociedad que crece en edad, que tiene la estadística de jóvenes mejor de la historia. Además la perdida de distancias va ligado a un incremento de la salud, que permite este sentirse identificado con la juventud que se dejó atrás hace 40 años.

Lo primero ha sido hacer desaparecer la ancianidad. Ya no hay ancianos, todo lo más enfermos. La sociedad ha quitado la idea de ser viejo, y nadie reconoce serlo. Para reafirmarlo, la palabra siempre indica el mundo creado en el que se vive, ahora no se dice vejez, se dice 3ª edad, con un eufemismo que en su misma neutralidad numérica hace ya desaparecer lo que vejez o ancianidad significaba. Con el nombre han desaparecido los tratamientos de respeto, incluyendo los de la edad adulta. Ya no se trata a nadie de “usted” u otras formas y la justificación que se usa es: “no me hagas viejo, utiliza el tu”, lo que hace ya ver que ser viejo es una afrenta.

Me intriga esta no percepción del cambio de edad. No percibimos la edad que tenemos, cada vez la percibimos menos. Nos creemos jóvenes y hacemos cosas de jóvenes cuando ya no los somos por la edad, o mejor, en otra época nunca lo hubiéramos sido. Esta percepción es muy generalizada y nos amarramos psicológicamente a comportamientos que eran propios de edades inferiores.

No pretendo hacer un juicio, ni valorar este cambio de la percepción de la edad, solo quiero constatarla porque tiene muchas consecuencias en las personas concretas y en la sociedad en general. Además este cambio me parece más propio de las sociedades de Europa y américa del norte, mientras que en muchas sociedades hay una reafirmación incluso del vestido tradicional y se mantienen con claridad las distinciones sociales debidas a la edad, lo que implica, por ejemplo, un gran respeto por los ancianos, algo que ya no es así en Occidente.

Es fácil ver muchas consecuencias positivas: se vive con un nivel de salud y actividades hasta edades francamente avanzadas, algo que antes era imposible; la jubilación comienza a ser lo que el nombre indica, una época de júbilo, de alegría, porque realmente se puede disfrutar y vivir sin las obligaciones de la edad adulta, pero si con las capacidades.

¿Pero es solo eso? ¿qué piensas? ¿tiene o no tiene consecuencias este cambio y cuáles son esas consecuencias?
¿Cómo vives el paso del tiempo? ¿eres consciente de la edad o por dentro te consideras más joven de lo que dice tu carnet de identidad?

Muchas gracias por tu aportación.

The Road (La carretera): el mundo sin futuro

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Esta película estrenada en 2009, ha sido dirigida por John Hillcoat y escrita por Joe Penhall, basándose en la novela homónima de Cormac McCarthy. Los actores principales y casi únicos son Viggo Mortensen y Kodi Smit-McPhee, interpretando a un padre y a su hijo.

Creo que es difícil retratar una situación con menos esperanza y futuro que el de esta película. La acción transcurre en una carretera de pueblos abandonados y paisajes grises. No hay color, no hay cielo, solo nubes de tormenta, no hay plantas solo cadáveres de árboles sin hojas a los que, en una de las escena, derriba el viento por lo secos que están. Hay un frío que se va incrementando. No hay animales, no hay comida. Hay agua, un agua gris y sucia, hasta el océano que es la meta de la carretera ha perdido su color azul transformado en el gris-marrón de todo en la cinta. En un momento de la cinta me he angustiado al darme cuenta de que ya no hay producción de oxígeno y que la viabilidad de la atmosfera para la vida tiene los días contados.

Por no haber no hay ni respuestas, ni siquiera sabemos porque el mundo se ha transformado en un erial de polvo. Quedan solo unos cuantos seres humanos, aislados, sucios, algunos transformados en caníbales que para sobrevivir se comen a sus semejantes cazándolos como conejos.

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Hay una escena que se produce en el interior de una decrépita y medio derrumbada iglesia donde se han parado a dormir, La centralidad de una cruz donde entra luz en contrasta con ser un lugar como cualquier otro, que se ha escogido por el pequeño cobijo que proporciona para la noche, subraya la completa desesperanza. La religión es una ruina como cualquier otra.

Mi pregunta es ¿de dónde procede una visión tan negativa del futuro? Hay todo un género, que se denomina apocalíptico, de ciencia ficción que imagina futuros negros y oscuros para la humanidad y el desgraciado planeta que habita. Es una visión de Occidente, especialmente de los Estados Unidos, es una desconfianza total en el hombre y en su acción en la tierra. No hay futuro, es una eliminación de la esperanza.

En un escenario así las relaciones humanas se derrumban, se hace real la afirmación de Hobbes: «el hombre es un lobo para el hombre». La superviviencia, el primer nivel de las necesidades de Maslow, las necesidades básicas, especialmente comer, prevalece sobre todo lo demás, el hambre es uno de los protagonistas. El otro ya no es persona, es enemigo y es alimento.

Solo queda un punto de luz en la película: la relación padre-hijo, impregnada de ternura y que es lo que hace al padre seguir adelante. Para padre e hijo queda como único motor de la vida, para lo demás está solo la supervivencia reducida a necesidades básicas y la animalización consiguiente.

Con respecto a los demás el padre funciona dentro del miedo que genera desconfianza de todos, mientras que el hijo experimenta además el sentimiento que nos hace humanos: la compasión. A través de descubrir y subvenir a las necesidades humanas nos convertimos en humanos, descubrimos la humanidad. Herbert Marcuse, le dijo a su amigo Habermas, en la sala de cuidados intensivos, dos días antes de su muerte: “¿ves?; ahora se en que se fundan nuestros juicios valorativos más elementales: en la compasión, en nuestro sentimiento por el dolor de los otros”. Por eso el hijo siempre se interroga si las pocas personas que encuentran, un viejo, un hombre maduro que les roba, son buenos o malos, si hay fuego en su corazón, en realidad si están vivos como seres humanos.

Sin embargo el tema central es el planeta convertido en polvo. ¿Puede ir hacia algún sitio una civilización sin esperanza, sin futuro? El ser humano necesita una meta, necesita un objetivo para vivir. Eso sucede al padre y al hijo de la película, no en vano se llama «la carretera», quieren ir a un sitio mejor, por eso están vivos. La madre por el contrario se ha suicidado en el mundo sin futuro. El padre va a morir en el camino, ha tenido un motivo para caminar: su hijo.

Este es el futuro que ve Occidente: no hay futuro, la civilización no tiene soporte o mejor ha reducido a polvo su soporte, el planeta se acaba, solo queda caminar, caminar…

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Durante toda la película yo me preguntaba por el final de ese caminar sin cambio en el paisaje, sin color, con frío, con hambre,… si nos dejará un rayo de esperanza. El final es sorprendente, el padre muere y el hijo encuentra una familia, padre, madre y dos hijos, que camina también por la costa, y que le invita a ir con ellos. Con esta mínima brizna de esperanza se termina.

Te invito a verla, eso sí, en un momento en que te sientas positivo y que después me des tu opinión: ¿tú también ves ese futuro? ¿Cómo lo imaginas? ¿Hacia dónde va la humanidad? ¿Es solo occidente? ¿Vendrá La esperanza de las otras culturas? ¿La civilización occidental ha reducido a polvo su base? ¿Ha destrozado la vida sobre la tierra?