El trabajo como elemento de realización personal

El trabajo es uno de los más poderosos elementos de realización personal de la mujer y del hombre.

La realización indica el cumplimiento de objetivo personal, la plenitud de sus capacidades como el ser vivo que es, hacer reales sus posibilidades como ser humano. También tiene que ver con hallazgo del sentido de su existencia, de forma que su sistema emocional considere con satisfacción su vida. Para todo ello el trabajo es imprescindible al hombre. El trabajo hace real el para qué del hombre.

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El ejemplo de Esparta e Israel: la persona, la cultura y la sociedad

Esta entrada está inspirada en el libro de Arnold J. Toynbee, Esparta, el Estado militar, que leí hace ya muchísimos años y en el que no he dejado de pensar.

Un ejemplo singular es la constitución de la ciudad-estado de Esparta. Esta tribu aquea tiene éxito en su primera guerra contra las dos ciudades-estado vecinas, el éxito va a provocar una gran transformación en Esparta. Al tener una dimensión reducida, para mantener su dominio sobre las dos ciudades-estado vecinas, Esparta toma el camino de convertirse en un gran cuartel: toda la población queda sometida a la disciplina militar que acompaña al espartano desde su nacimiento hasta la muerte. Para tener suficientes soldados para mantener su dominio, todo ciudadano es soldado y se pasa toda la vida en entrenamiento militar. Los ciudadanos de Esparta son seleccionados ya en el nacimiento por sus características físico-militares y los descartados, los nacidos con alguna tara, son arrojados desde la roca Tarpeya. La elección de mujer estaba también marcada por esta finalidad.esparta1

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El trabajo carga y liberación (homo oeconomicus)

El trabajo es para el hombre carga y liberación. El hombre vive acompañado por el trabajo, casi podríamos decir marcado por el trabajo, y el trabajo reúne lo mejor y lo peor de la vida del hombre, algo así como una reunión de las características del hombre: esfuerzo, sudor, yugo del que no es posible librarse, y a la vez la creación de la cultura, la transformación del mundo a la medida del hombre, el ajuste de la naturaleza, de la selva al mundo humano, y esto de algún modo sin límites, con el único límite de la creatividad humana, de su imaginación insertada en una materialidad cada vez más dúctil en sus manos. El trabajo tiene así un aspecto de carga y a la vez es camino para la libertad y la creatividad del hombre, su modo de supervivencia, de conseguir los medios para vivir.

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El hombre ser social: trabajo y riqueza, política y religión

El hombre es un ser social y erraríamos si lo considerásemos solo de un modo individual. Fenomenológicamente esto es tan claro como ver de noche desde un avión las luces que indican las poblaciones humanas, el modo en que se agrupa el hombre. Son racimos de luz que se van conectando unos con otros: el hombre se organiza y vive en sociedad. Evidentemente la base de esa sociabilidad se encuentra en el interior del hombre, en su capacidad de enamoramiento y amistad, en su sistema emocional de respuesta. De ahí surge toda una organización social a través de 3 ejes: el trabajo y la organización de la riqueza, la política y la religión.13315716_s

El trabajo ocupa un lugar especial en la antropología, en la concepción de la persona. La cultura es construida sobre el trabajo del hombre y la cultura construye el cambio en el homo sapiens, por encima de la evolución. Por esto el trabajo tanto influye a nivel social, en la estructuración social, como en la configuración personal. No toda la estructuración social depende del trabajo, pero el trabajo y su acumulación en forma de riqueza constituyen la base de la organización social.

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