El eros en «La voz a ti debida» de Pedro Salinas

       

         Salinas tiene un libro que «relata» el eros: «La voz a ti debida». Tengo que reconocer que ese libro me volvió loco, me enamoró cuando yo tenía 15 años y desde entonces siempre me ha acompañado.

        Salinas es un maestro al expresar que la experiencia de la belleza que está en el origen del enamoramiento, y que termina transformándose en imagen de la persona. Igual que el «Cantar de los cantares» es un lenguaje que comienza en lo sexual. Pero el sexo no es solo sexo, es también una creación humana, donde intervienen todas las potencias de la persona, también la fantasía y la imaginación.

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Cupido y su verdad: El valor de lo erótico

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        Durante este mes de febrero que tiene en su centro el día de los enamorados, me voy a atrever a hablar del eros: la dimensión psíquica o emocional del amor y la relación sexual.

        Meterse en el eros, tratar de decir algo, o simplemente comprender algo en el mundo de lo erótico es meterse en un embrollo fenomenal. Seguro que estás de acuerdo en que no existe tema que pueda adquirir una más amplia gama de matices: desde la única ilusión de la vida, el lugar donde se realizan las expectativas, lo que da color a un mundo sin alicientes, hasta un ingrediente del consumo y la publicidad, o un elemento de la calidad de vida, o el centro de varias industrias, una, la industria del sexo, que se lleva por delante a muchas personas que, como siempre ocurre, son las más débiles, en su mayor parte del tercer mundo y otra, la industria del porno, que a pesar de todos los rechazos es una de las más pujantes y no tiene visos de desaparecer. Desde la experiencia del placer, o el único estímulo que saca de la monotonía de la vida cotidiana, o uno de los más socorridos paraísos artificiales: el lugar de las vacaciones permanentes, hasta el canal del encuentro con el otro, la sede del enamoramiento, el inicio del amor. Lo erótico tanto puede construir el amor como destruirlo, centrarnos en la persona del otro como tratar al otro como objeto, hacernos salir de nosotros mismos, como sacar toda nuestra capacidad narcisista.

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Margaret: el peso de la culpa

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Película que te va a gustar por hallarse fuera de los canales comerciales de Hollywood y con un guion auténticamente interesante, aunque algo complejo, con conversaciones y personajes realistas. Ese guion más la dirección y montaje son de Kenneth Lonergan. Cuenta además con conocidos artistas, comenzando por la protagonista Anna Paquin, a quien acompañan Matt Damon, Mark Ruffalo, Jean Reno y Olivia Thirlby entre otros.

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Las emociones desadaptativas al salir de una secta o grupo manipulativo: miedo y culpa

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Es evidente que quienes salen de una secta o hablando más ampliamente de un grupo manipulativo, y quizá también de grupos muy cerrados, necesitan un proceso para asimilar personal y emocionalmente esa salida.

Con mi experiencia en esos grupos he llegado a la conclusión de que hay dos emociones desadaptativas predominantes que obstaculizan la salida: el miedo y la culpa.

Desadaptativa quiere decir que es una emoción que pertenece al pasado. Las emociones tienen la función de servirnos de guía, evidentemente en el presente. Pero hay emociones almacenadas, viejas, y con ese sabor de lo viejo que influyen en nuestro presente a pesar de que responden a situaciones y necesidades del pasado, y que por tanto ya no se dan en nuestro momento actual.

En primer lugar el miedo. El miedo es una emoción que nos avisa cuando hay carencias en nuestra necesidad de seguridad. Por decirlo en breve, indica cuando aparece un peligro. El miedo tiende a establecer como una barrera para que no la traspasemos, una demarcación de la zona de seguridad. Sin embargo para que un miedo sea útil, debe ser un peligro para nosotros y en el momento actual, no olvidemos que las emociones están personalizadas. Por lo tanto surgen problemas con los miedos antiguos que ya no nos protegen de peligro alguno.

El paso por un grupo muy cerrado produce multitud de miedos: a la autoridad, a las autoridades del grupo, por ejemplo si es religioso, a Dios, a incumplir las normas, miedo a decir lo que realmente pensamos, acostumbrados a decir la verdad oficial del grupo, miedo a defraudar a la familia, ya que muchos de esos grupos actúan con familias enteras, al peligroso mundo externo, al sexo, a las relaciones con personas consideradas sin moral, etc. Esto es un efecto de los grupos; en todos los grupos las personas tienden a ceder autoridad al grupo y a renunciar a libertades. La apertura del grupo permite los contrastes y que la persona pueda darse cuenta y decidir sobre los propios peligros.

En los grupos cerrados se convierte en un problema grave, ya que esos miedos se han ido interiorizando todo el tiempo que la persona ha pasado en el grupo, cristalizando en su interior de tal modo que la persona ve el mundo desde los miedos, sin llegar a darse cuenta de que efectivamente son miedos. Para percibir el miedo hay que afrontarlo, si durante mucho tiempo se ha vivido dentro de los límites, no se perciben los miedos, se ha perdido la sensibilidad, aunque se vive enteramente dentro de sus barreras.

La dificultad para quienes salen tiene tres pasos, primero darse cuenta de que vive en el miedo aunque no lo estén percibiendo, segundo ir afrontando esos miedos uno a uno, tercero decidir cuáles de esos miedos son buenos, en el momento actual y cuáles no. Decidir sobre la realidad de los miedos es lo que decide sobre la realidad que vive cada persona, su mundo. Esta tercera tarea produce a su vez mucho miedo, porque significa precisamente abrogarse la autoridad personal de decidir sobre uno mismo, sobre los propios límites, función clave de la libertad que se había entregado enteramente dentro del grupo cerrado.

Por su parte la culpa es ya en sí misma una emoción desadaptativa, ya que es una emoción secundaria. Secundaria significa que tapa una emoción primaria que es la que realmente apunta a nuestra necesidad. La culpa no responde a la situación actual, nunca es una adecuada línea de conducta para el ahora. La culpa es un sentimiento de enfado con nosotros mismos por algo que hicimos en el pasado y que no nos parece adecuado a nuestra imagen personal. Eso que hemos hecho en el pasado puede estar relacionado con el hecho de dejar el grupo cerrado y que entendemos relacionado con Dios o con nuestra palabra o compromiso personal.

Algo no adecuado a nuestra imagen es emocionalmente vergüenza. Luego la culpa es un enfado con nosotros mismos que tapa una vergüenza. La vergüenza es un miedo, miedo a habernos pasado de la raya, a hacer algo deshonroso, a haber ido más allá de lo que es adecuado según la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Luego hay una vergüenza tapada por la culpa, una vergüenza que se agazapa allá en nuestro fondo a la que es difícil llegar. Además esa vergüenza primaria, dentro de la culpa, es ya en si misma una emoción desadaptativa. Corresponde al pasado, a lo que era digno u honroso dentro de la secta o grupo cerrado. La culpa es como una lacra que el grupo cerrado lanza a quienes lo dejan, el modo como los marca para que sigan llevando a la secta dentro, para que no puedan dejar de pertenecer a ella, aunque se hayan ido.

Para superar la culpa hay que hacer un trabajo que es personal. Primero aceptar la existencia de la culpa. Segundo, descubrir la vergüenza que está tapando la culpa. Una vez descubierta la vergüenza, trabajar para llegar al convencimiento de que ese acto indigno, no es indigno, sino adecuado a nuestra imagen. Es un trabajo profundo porque implica el reajuste de algunos valores a los que hemos dado mucha importancia durante tiempo, pero nuestra experiencia nos ha llevado a darnos cuenta de que no lo eran tanto, o en realidad nunca lo han sido para nosotros, era solo material espureo que la secta había introducido en nuestro ser. Confrontar experiencia real de la vida y valores es el camino para rehacer nuestro núcleo de valores de forma adecuada a nuestra experiencia, a nuestros sentimientos y sensibilidad.

Por poner un ejemplo concreto que ayude, si el grupo es religioso, significaría darse cuenta de que Dios está por encima de las instituciones y grupos humanos, que estos siempre tienen deficiencias y cometen errores y verdaderamente importante son las personas. Nosotros mismos somos lo importante para Dios y no la institución.

Es muy posible que nos demos cuenta que quien creo esa incompatibilidad ente el acto (irse del grupo cerrado) y nuestra dignidad no hemos sido nosotros, sino que nos ha sido inducido por alguien externo (multitud de charlas y actividades dentro del grupo en esa dirección) y que esa conexión es espurea.

Lo más seguro es buscar un apoyo, mucho mejor si es de un profesional, que nos ayude a realizar ese trabajo, que nos ayude a ajustar nuestra sensibilidad, nuestras experiencias y nuestro valores y de ese modo rehacer nuestro ser interno de un modo sano. Alguien que nos ayude a descubrir nuestra singularidad y nuestro valor como personas.

La necesidad de placer

12129902_sHasta un pensador tan vetusto y denostado y aparentemente carca y de moral rígida como Tomás de Aquino lo dice: “sin algo de placer es imposible vivir”. Quizá es la enseñanza menos conocida del influyente teólogo, lástima que no haya formado parte de un modo explícito de su enseñanza, hubiera quitado muchos problemas personales e incluso sociales.

Sin embargo, en la Iglesia a nivel práctico es recogida, y desde que yo recuerdo, los curas, que al menos de modo formal tienen prohibidos los placeres de la carne, y en teoría muchos otros, se reúnen para comer, se dan las grandes comilonas. Ya está comprobado que el área cerebral activada por el deseo sexual es impulsada también por el placer de la comida. Algo que se puede a la vista de todos y que llena esa necesidad tan honda en el ser humano: sin algo de placer es imposible vivir, sin activar esa zona del cerebro, toda la actividad de este se resiente, y detrás se resiente nuestra vida. Por ello, la verdad es que cuando no ha sido posible llenar esa necesidad de placer de forma abierta, en sociedades cerradas y controladoras y a veces también en otras más abiertas, pues se ha llenado de modo oculto, a veces con una fuerte hipocresía, pero llenar se ha llenado, no es posible no hacerlo. Responde a un modo cómo funcionamos los seres humanos.

Hay una gran distancia entre el placer disfrutado realmente y el aceptado socialmente en cada época. Hay algo profundo en esto y esa distancia no es fácil de eliminar. La cultura dominante, igual que las organizaciones, abusivas y no, controlan el placer, necesitan controlar el placer como uno de los elementos de más peso en el control social. El placer siempre ha estado históricamente en la oscuridad, en la intimidad personal y no solo porque el acto sexual sea el acto íntimo por excelencia. Por ejemplo no es fácil para las figuras públicas que se les vea disfrutando: se exponen a fuertes pérdidas de popularidad.

Sin embargo, es bueno y es sano que introduzcamos el placer entre nuestras actividades y que nos alejemos de esa demonización tan fuertemente arraigada sobre el placer. Necesitamos dar carta de naturaleza al placer en nuestra vida, saber qué actividades, qué relaciones, qué cosas, qué comidas, qué manera de hacer el sexo, qué actividades físicas, son placenteras para nosotros, nos proporcionan placer. No, no por los demás, sino a nosotros mismos. Y si nunca hemos buscado el placer, o lo hemos hecho solo por caminos aceptados socialmente, es posible que ese territorio a descubrir sea enorme. Todo un entero continente nunca explorado. Teniendo en cuenta además que las posibilidades de placer del ser humano son inmensas.

Por todo esto cuando tengo que hacer una exploración junto a una persona que quiere realizar un proceso de coaching, una entrevista de encuadre se llama en el coaching emocional, reviso su trabajo, su desarrollo personal, sus relaciones, su afectividad, su sentido de la vida, su autoestima y su asertividad, si todo eso, y también su ocio y sus placeres como un territorio más, y uno que especialmente no puede quedar yermo.

Y es curioso porque gracias a la cultura dominante, habitualmente las personas no hablan de lo que les gusta. Hablan de la pareja, pero no comentan si el sexo les gusta. Hablan del trabajo, de las preocupaciones y si no hay una pregunta expresa, no hablan del placer, aunque debería decir: hablamos, porque yo me incluyo.

Sin embargo la formación para el placer debería ser parte de la formación que recibimos. Y me atrevo a decir que sin esta no hay formación para la vida, la vida es luz y sombra y colores, elementos positivos y negativos, emociones agradables y desagradables, y también es placer y disfrute, lo mismo que tiene elementos de dolor y de sufrimiento. Y como lo aprendemos todo, debemos también aprender a elegir lo que nos nutre, lo que nos alimenta, lo que nos hace disfrutar, debemos aprender a incluir nuestra dosis de placeres en la vida. La vida deja muchos agujeros, muchas simas y es muy difícil de soportar si no somos capaces de disfrutar en ella, si nuestro cerebro no recibe su ración de placer.

Así que repito con Tomás de Aquino: sin placer es imposible vivir.

Las hormonas del amor

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Evidentemente el amor es un proceso que implica toda la persona, biología, psicología y razón. Cada vez sabemos más de los procesos biológicos que se dan conjuntamente a los otros 2 niveles, mientras que del amor parecíamos solo saber lo emocional y lo consciente. En todo proceso emocional hay debajo un proceso hormonal y cada vez sabemos más sobre eso. Con el amor, la biología nos prepara para la unión y la reproducción.

Pongo un link de un interesante artículo al respecto.

POR JOSEP BIAYNA: Cuando mis hormonas dicen “te quiero”.

Significado del acto sexual.

Llevo tres entradas hablando del pudor y de la apertura de la intimidad persona, ha llegado el momento de hablar en directo del significado personal del acto sexual. Si hemos comprendido el trabajo del pudor en relación con el amor, el acto sexual en ese contexto es el acto que entrega totalmente a la persona, no se entrega algo se entrega una persona. En la biblia se usa la palabra “conocer”. No es un acto sencillamente animal, carente de racionalidad y afectividad, es un acto humano que significa el más profundo conocimiento, la más profunda verdad personal. El hombre y la mujer que se aman, descubren que existe una palabra que expresa todo ese amor que se tienen, en esa palabra se entrega la intimidad irrepetible de la persona; por eso nos parece abominable hacerlo por dinero, porque sería aceptar la objetivación, la cosificación que pone en marcha el pudor.

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Desde el pudor… ¿qué efecto tienen y cómo son las relaciones sexuales?

Hemos visto que el centro del pudor sexual está la protección frente a una mirada objetivante que convierte al otro, mejor a sus signos sexuales en objeto de placer. Por parte del hombre, este no debe temer la sensualidad de la mujer, como esta teme la del hombre. Hoy hay un fuerte impulso cultural que está cambiando estos roles, que podríamos llamar activo y pasivo, en el inicial conocimiento, digamos, entre macho y hembra, a pesar de eso la afirmación de la mayor sensualidad del hombre, de una mayor capacidad de objetivación en la mirada del hombre, sigue en pie: son los hombres los que buscan la pornografía más que las mujeres, son las mujeres las que tienen miedo de ir por un parque en la oscuridad, etc. Seguramente hay elementos biológicos-psicológicos profundos en esta diferencia de mirada.

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¿Qué hace especial al ser humano entre los animales?: 6. la cooperación y la formación de sociedades

Siguiendo con revista Scientific american en septiembre, uno de los elementos que nombra ya que hace especial al ser humano es la cooperación social. El homo sapiens forma sociedades complejas donde los individuos cooperan en el logro de la supervivencia, y esto lo consiguen colonizando nuevos territorios, logrando objetivos de caza y más en general de consecución de alimentos y elementos de supervivencia, que va a ser progresivamente más complejos y obteniendo una fuerte seguridad en la defensa del grupo o del clan. En grupo y debido a su organización social el hombre consigue una posición prevalente en los hábitats en los que se instala, actualmente todo el planeta tierra, algo que no hubiera podido lograr aislado.

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«Condenados a ser libres» (Jean Paul Sartre)

Esta como tantas otras lúcidas frases de Sartre expresa una verdad palmaria: estamos condenados a ser libres, estamos obligados a escoger en la vida y esa elección nuestra marca nuestra vida, en realidad, elige nuestra vida. Nuestra vida se compone de nuestras elecciones y no elegir es ya tomar una opción, un camino, que en este caso está hecho de cerrazón, es como un bloqueo, un bloqueo de nuestra vida, pero quedará. Querámoslo  o no tenemos que hacer elecciones constantemente y eso marca nuestro recorrido existencial, y termina por decidir quiénes somos.

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