La emoción es una sensación sentida

El modo en que Aristóteles define la emoción es sensación sentida. Esto significa que entiende que una emoción consiste en un grupo de sensaciones, que el cerebro unifica y evalúa como miedo, por ejemplo, o como enfado o tristeza. Para mi es verdaderamente sorprendente que Aristóteles ha sido capaz de darse cuenta de eso 350 años antes de Cristo.

Para Aristóteles, que tenía una visión jerárquica o en tres niveles o esferas del ser humano, la sensación pertenece al nivel biológico, al cuerpo, mientras que la emoción o sentimiento es el elemento básico del nivel psíquico. El nivel de emociones y sentimientos.

De este modo configura la emoción como una evaluación de sensaciones y de este modo conecta nivel somático y nivel psíquico. Es decir, la emoción es una reflexión sobre el cuerpo y sus sensaciones, del mismo modo que la razón, el tercer nivel o esfera, es una reflexión sobre los contenidos psíquicos, a los que se añaden las sensaciones.

Resumiendo, la emoción evalúa el cuerpo y sus sensaciones y la razón reflexiona o evalúa sobre ambos, tanto sensaciones como emociones, tanto el nivel del cuerpo como el psíquico. La expresión, la emoción es la sensación-sentida, significa que la emoción es una evaluación interna de las sensaciones que percibe el cuerpo, es decir, la emoción es la sensación sentida por dentro.

Algo en lo que lógicamente el cerebro tiene el total protagonismo.

Lo que siempre me ha llamado la atención es que Gendlin, el iniciador del focusing, utiliza exactamente la misma definición de emoción: sensación sentida, y sobre esa definición monta el focusing.

El focusing es una corriente de la psicología centrada en la gestión de la emoción. Su método es localizar la emoción almacenada en el cuerpo y por así decir disolverla. Para localizar y focalizar la emoción en el cuerpo, lo que hace es buscar sensaciones. No puede buscar emociones directamente, ya que estas se componen de un grupo de sensaciones evaluado como emoción. Por ponerlo en un ejemplo, sentimos una serie de sensaciones que nos comprimen el estómago y el intestino. Esas sensaciones el cerebro nos las evalúa como miedo. De este modo el focusing trabaja con la sensación o las sensaciones que se perciben debajo de la emoción, por así decir descompone la emoción en sus integrantes.

También podemos decir que el miedo como tal no existe, existen una serie de sensaciones agrupadas que el cerebro interpreta como miedo. O quizá lo que podemos decir es que el miedo, y las demás emociones, son una creación del cerebro.

Es decir, primera constatación, una corriente psicológica de los años 70 del siglo XX coincide con la observación de un filósofo de hace 2370 años.

Pero para entender el proceso hace falta un paso más. ¿Cómo es posible que el miedo aparezca en las tripas? Sigamos con nuestro ejemplo de un modo sencillo. Aparece un perro peligroso en nuestra habitación y nos entra el miedo, ¡es un buen susto! ¿Cómo ha llegado ese miedo hasta las tripas? ¿Cómo han llegado esas sensaciones desde la sensación visual de un perro y la auditiva de su gruñido hasta el estómago? Aquí la clave está en las investigaciones de Antonio Damásio. De nuevo el cerebro ha recogido esas variaciones sensoriales y, por decir así, las ha proyectado en nuestras tripas. El cuerpo hace como de receptor y ayuda a la interpretación de lo que nos está sucediendo, en este caso, la aparición de un peligro. No detectamos ese peligro sin la participación del cuerpo. Podemos decir que la emoción está en el cuerpo.

La función del cerebro es la siguiente. Primero recoge la sensación visual y la auditiva o cualquier otra sensación que informa de algo nuevo que sucede fuera o dentro de nuestro cuerpo. En nuestro ejemplo, lo que sucede es que aparece un peligro, un perro peligroso. Para interpretar ese peligro el cerebro lo proyecta en algún punto de nuestro cuerpo, en este caso en las tripas. Luego “lee” las sensaciones ahí proyectadas como miedo y en ese mismo momento activa todas las alertas, la vista se concentra en el peligro, hasta en el mínimo movimiento del perro, las hormonas interrumpen todos los procesos y los centran en la defensa o la huida, la adrenalina cae a borbotones en sangre, los músculos se tensan por todo el cuerpo, etc.

Lo curioso es que todo este proceso se hace antes incluso de ser conscientes del peligro. Dada la urgencia, el cerebro mismo ha utilizado un atajo evitando el paso por el cortex. La respuesta al peligro va a ser más rápida que la conciencia del peligro.

Recojo algunas ideas importantes. La emoción está y se almacena en el cuerpo. El cerebro utiliza el cuerpo como un lugar donde proyectar las sensaciones y leerlas como si de una pantalla de cine se tratara. Por tanto, el cuerpo es parte activa de la lectura de lo que nos sucede. Su sensibilidad es vital para nuestra supervivencia, en realidad en toda nuestra vida.

Por último, cada emoción está integrada por diversas sensaciones que se agrupan en algún lugar de nuestro cuerpo. Para poder gestionar la emoción debemos localizar ese grupo de sensaciones que la componen y un paso es localizar el punto u órgano del cuerpo donde se sitúan. Pueden ser las tripas como hemos dicho, el estómago, el corazón, que hay veces que da saltos de la cantidad de sensaciones que le hemos acumulado, los pulmones porque nos hemos quedado sin aliento, la piel, que tiene una fuerte sensibilidad emocional en algunas personas.

Esto me lleva a decir que somos un patrón emocional diverso, no todas las emociones van al mismo sitio en todas las personas, hay mucha variación, tanta como diferencias en emociones y sensibilidad, por la tanto, tanta como personas.

Creo que ahora sí podemos decir que la emoción es la sensación sentida.

Me gustaría tu participación, si te cuadra lo relatado, si lo que hace es hacer surgir dudas, si no estás de acuerdo o si te parece que hay que matizar algo…

Ferdinand, el amor a toda vida humana, animal o planta

Ferdinand es una película de animación estadounidense producida por Blue Sky Studios y con animación digital realizada por 20th Century Fox Animation. La película está ambientada en España, sobre todo Andalucía, con toros bravos, cortijos, flores, toreros, sevillanas… y termina en Madrid, en la plaza de toros de las ventas.

Su protagonista es Ferdinand, ese toro enamorado de la luna, que abandona por la noche la manada… que se inspira en una canción de Carlos Castellano Gómez, de 1964, que tuvo mucho éxito y que ha dejado este rastro de un toro bravo con alma de poeta. Así es Ferdinand, tan grande, fuerte y bravo como delicado, poeta, amante de las flores y de la vida. Sigue leyendo

500 años de la revolución de Lutero: 1517-2017

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La pregunta que seguro te ha surgido ya es: ¿qué hace un reformador religioso en un blog de antropología y además de antropología emocional? Mi respuesta es muy sencilla: Lutero se encuentra en el centro de la noción actual de persona en Occidente. El individuo tal como lo concebimos es heredero directo de Lutero y su revolución. Lutero es también una piedra miliar en la historia de los derechos humanos, es quien les da su contenido central: el derecho a la libertad de creencia y pensamiento. Por todo eso merece aparecer, y de forma destacada en este Blog. Espero convencerte de eso en estas breves líneas. Sigue leyendo

La economía irracional

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Foto de: Chatham House 

La reciente entrega del premio Nobel de Economía a Richard Thaler por su estudio de la economía del comportamiento pone ante los ojos el retraso de la ciencia económica con respecto al avance que ha representado la aparición de sentimientos y emociones en la cultura contemporánea, provocando para algunos el cambio de la modernidad a la postmodernidad. Sigue leyendo

Los sentimientos que mantienen la autoridad

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El ser humano es un ser social. Es decir, es un ser que tiene una intensa relación con sus congéneres, pero esa relación no es siempre entre iguales, sino que socialmente se dibuja también como jerarquía. El sistema emocional refleja esa existencia de una autoridad y una jerarquía social con una serie de sentimientos.

Esos sentimientos son tanto sentimientos de sumisión como de dominio. Es decir, tenemos sentimientos que nos sitúan en las relaciones desiguales, por debajo de los demás, sumisos, por más que nos pese la palabra. Y los tenemos que nos ponen por encima, dominantes, también aunque nos pese. Sigue leyendo

Cristiano Ronaldo y su hijo

Resultado de imagen de cristiano ronaldo hijo colegioFoto: Ricardo García vía europapress.es

Llevo tiempo fijándome en ese lado tierno de Cristiano Ronaldo que es la relación con su hijo. Me he decidido a escribir porque en la entrevista concedida a la FIFA en la recepción del premio THE BEST, afirma que el mejor día de su vida es el del nacimiento de su hijo.

No ha sido ni el del primer balón de oro, ni el del primer título de Champions, ni el día que le fichó el Manchester United, ni tampoco el día que le fichó el Real Madrid… el día que nació su hijo.

E imágenes con su hijo he visto ya unas cuantas, donde juega con él a la pelota, a tirar objetos con un balón… le acompaña al campo de fútbol muchas veces, aparece acompañándolo en los premios. No se la situación legal porque está separado de la madre de su hijo, pero su hijo parece estar siempre con él y no le importa gastar tiempo.

Es admirable porque es una estrella de primera magnitud, no solo en el fútbol, sino que tiene una presencia en los medios increíble, baste decir que es el perfil de Facebook con más me gusta del mundo. Esto, además del fútbol, implica muchas, muchas obligaciones, pero Cristiano Ronaldo tiene dentro de todo eso, tiempo para su hijo.

En mi entrada anterior he hablado del vínculo de un padre con su hijo. Ronaldo con su actitud demuestra que ese vínculo, el sentimiento que le produce ese vínculo es superior a muchos otros sentimientos que no se puede dudar que son intensos: el triunfo en un partido difícil, la fama, el reconocimiento del propio trabajo y de los propios logros, ser nombrado el mejor jugador de fútbol del mundo repetidas veces. Mejor que todo eso es sentirse padre, ver a tu hijo, jugar con él.

No sé si Cristiano Ronaldo debe ser imitado en otras cosas, pero en esto sí. Ha sabido reconocer sus sentimientos, cribarlos, seleccionarlos y saber cuál es el más valioso y seguramente el más profundo y también el más tierno.

Habla muy bien de los padres que establecen vínculo con los hijos, que lo cuidan como un tesoro, tiene algo del futuro. Supongo que durante mucho tiempo Cristiano Ronaldo estará presente en la memoria colectiva por sus logros como jugador. Yo espero también por haber sabido poner en valor ese sentimiento que produce el vínculo con un hijo.

El vínculo de un padre con su hijo

13460126_sHoy quiero hablar del vínculo padre hij@ desde un punto de vista personal, hablando de mi propio vínculo con mi hija, Noor, que ahora tiene 7 años. Después sacaré algunas consecuencias en la cultura de hoy.

El año pasado, por las circunstancias de mi trabajo, tenía mucho tiempo para ella e iba a llevarla y a buscarla al colegio, la llevaba al médico y la cuidaba cuando estaba enferma, estaba con ella en casa cuando era necesario, en resumen, estaba mucho tiempo con ella. Este año mis circunstancias han variado y bastantes de esas cosas ya no puedo hacerlas y su madre va a buscarla al salir de la escuela, etc.

Por supuesto Noor ha notado el cambio y me ha hecho preguntas como: cuando me ponga malita, ¿no te vas a quedar conmigo papá?

Por mi parte ha habido un hecho, que se ha repetido varias veces, que me ha hecho consciente de que mi vínculo con ella es enorme. Algunos días la dejo para el desayuno en la escuela a las 8 de la mañana. A Noor le ha costado quedarse y se pone triste y me dice que no me vaya. Uno de los días, una vez dentro, se asomó a una reja desde la que se ve la calle por la que me alejo y me gritó “papá” y comenzó a hacer gestos de adiós. A mí se me hizo un nudo en la garganta y unas enormes ganas de llorar. Verla allí despidiéndose me hace sentir que me dejo algo muy profundo, muy de dentro de mi vida. Un sentimiento hondo que me sorprende mucho y que me da la impresión que se extiende por todas mis tripas.

Ese es mi vínculo padre-hija, y sé que por ella voy a hacer cualquier cosa, que voy a hacer lo posible para que sea feliz, para que consiga sus metas, … También sé que quiero estar con ella: es un sentimiento de tristeza, de pérdida por verla que se queda y que yo me tengo que ir.


El vínculo con una hija o hijo nos afecta muy profundamente y se clava en todo nuestras tripas y en nuestro ser, de tal modo que ya no entendemos la vida sin ella/él


carolina2Esto me ha hecho consciente de que a ella le está afectando el cambio… y a mí también y mucho más profundamente de lo que soy capaz de expresar en este momento.

Ahora mis consideraciones: Uno de los elementos culturales de mayor calado y con mayores consecuencias es la progresiva importancia social que está adquiriendo el vínculo entre padre e hijas e hijos. Sin embargo, en mi opinión es algo que está en nuestro ADN en sentido literal: el sistema emocional está diseñado para generar un fuerte vínculo entre padre e hij@. Las limitaciones a este vínculo son y han sido culturales. Sus consecuencias de este cambio en la cultura son incalculables.


Hasta hace muy poco, el vínculo padre e hij@ estaba muy desvaído porque la cultura determinaba que figura del padre estaba básicamente fuera del hogar.


En la cultura previa a la postmodernidad, el vínculo padre e hij@ estaba muy desvaído porque la cultura determinaba que figura del padre estaba básicamente fuera del hogar, en el trabajo, y la relación con los hijos y su educación era tarea de las madres. Además, en todos los primeros trabajos sobre el vínculo y la relación paterno-filial y materno-filial, el acento estaba puesto en la madre y en lo necesario de la relación afectiva que crea con el recién nacido. En ese mismo contexto se han enmarcado los estudios sobre el apego, que sin embargo han posibilitado una visión más completa, al hablar de figura significativa, que puede ser en principio además de la madre, por supuesto el padre, e incluso otra persona.

Esta es mi conclusión: lo que es nuevo es la valoración cultural de este vínculo, el vínculo de los padres con sus hijas e hijos está ahí. Es muy importante cuidarlo, valorarlo y cuidarlo. Muchos cambios positivos de la sociedad vienen detrás. Por ejemplo, he visto, fundada por un padre, una escuela para el cuidado de las hijas. Cada vez hay más padres, separados de sus parejas o por otros motivos que se hacen cargo de una hija: por supuesto que es función del padre peinar, ayudar a comprar ropa, etc. todas esas funciones que se denominaban femeninas de las que los hombres estaban excluidos. Ahora no, ahora los padres con hijas se interesan por ellas, porque interesan a sus hijas.


Si estás de acuerdo con esta opinión que expreso me encantaría que comentaras con tu experiencia para enriquecer la mía y la de todos los que lean esta entrada.