Aproximación a la palabra

El nivel racional se centra alrededor del uso de la palabra, algo que, con algunos matices, es 12902829_sbastante exclusivo del hombre y se puede considerar el centro de lo que es específicamente humano, aunque específico no significa todo lo humano. El hombre funciona con un etiquetado (palabra) que pone nombre a todas las cosas y es capaz de unir bajo ese nombre los géneros: todo lo que tiene algo en común, por ejemplo: mesa (todas las mesas, lo que sirve de mesa), o verde (todo lo que tenga el color verde), o carrera (todo lo que compita basado en la velocidad). También la palabra pone nombre propio, particular a lo que no consideramos que se puede englobar en un género: Antonio (para nombrar a una persona), Mallorca (para nombrar un lugar singular).

La reflexión que se produce en la conciencia es realmente lo específico de este nivel. En la conciencia la experiencia personal aparece como fenómeno. Toda nuestra vivencia en cada momento aparece en la conciencia como un fenómeno sobre el que podemos reflexionar, aunque no necesariamente lo hagamos. Ese nivel de reflexión, que funciona poniendo palabras, es lo que vamos a considerar ahora.

El hombre es un animal que habla, que utiliza un lenguaje, entendido en sentido propio como conjunto orgánico de palabras. En realidad se podría decir que esa es su marca propia: la palabra.

Evidentemente esto tiene un soporte biológico: los órganos de la voz y el oído, que han proporcionado ese acceso a la palabra, a todos los lenguajes hablados. Sin embargo la palabra no está ligada a dichos órganos y el acceso se puede realizar también por la vista e incluso el tacto. Realmente es increíble la capacidad del ser humano de acceder a la palabra. En realidad es capacidad de acceder a un significado general, a generalizar el significado. Por tanto el oído y la voz no son un órgano exclusivo de la palabra.

La palabra es cultura, hay montones de lenguas diferentes, que se tienen que aprender desde la infancia. Es convencional y es también histórica: es el resultado de siglos de formación de las convenciones, de ampliación de conocimientos y de la necesidad de nuevas palabras. Es algo vivo y en desarrollo. El lenguaje se aprende, es más, es la parte central del aprendizaje.

La palabra refleja el mundo que soporta la cultura en la que nace. Los esquimales tienen 16 modos de decir nieve; nieve a secas no basta. Nosotros perdemos poco a poco el lenguaje agrícola de nuestros abuelos. Cada ciencia, cada nuevo campo necesita palabras nueva, que amplían y describen el nuevo espacio, y que es lo primero a aprender si queremos entrar en la ciencia, aunque al principio significan poco.

Desde este punto de vista, la palabra es un fenómeno social, aún más, es constitutivo de lo social: el principal soporte de lo social es la palabra, es el vehículo principal de la relación. La relación es comunicación y la palabra soporta la comunicación. La vida social, la cultura tiene su elemento más fundamental en la palabra, por eso una lengua identifica una cultura.

La palabra es lo específico de la persona.

Lo especifico del nivel biológico del hombre/mujer

hombre interiorDe los instintos o deseos, del nivel biológico del que estamos hablando desde hace algunas entradas, sacamos dos ideas importantes:

Primera idea. Todo el sistema tendencial instintivo está integrado en el mundo humano, el hombre lo recrea, es decir no comemos solo por hambre, sino por muchos otros motivos: podemos comer sin hambre y beber sin sed, podemos matar a un semejante solo por placer de matar. Los instintos como pauta de comporta­miento fija, automática, inevitable, donde la voluntad no entra, no existen como tal en el hombre han sido modificados por el mundo humano.

Esto significa una integración del nivel biológico en el psíquico y en el racional, de modo que forman una unidad en  la que es difícil distinguirlos. Sin embargo el nivel biológico está siempre presente y su presencia es más fuerte de lo que habitualmente admitimos.

Segunda idea. La inespecificidad (plasticidad), que provoca que nos veamos obligados a definirnos. No salimos tan definidos como las demás especies animales. Un perro es siempre perro, hemos dicho, y una rosa es siempre una rosa. Un hombre cuando nace puede ser muchas cosas, es muy plástico. Tenemos muchas posibilidades de definirnos, muchas las “obliga” el ambiente, físico o social, en que nos encontramos, otras dependen de nosotros. Podemos definir hasta como queremos el cuerpo. Simplemente ver la facilidad de los niños, en comparación con los ancianos, con el ordenador, el ambiente en el que han nacido, explica este punto. Esta característica Savater la llama: «Nootenia, que significa pues “plasticidad o disponibilidad juvenil” (los pedagogos hablan de educabilidad)».

Y puede durar hasta la vejez, de modo que ser humano es ser educable, tener capacidad de aprender. Y evidentemente no se limita a la edad anagráfica, es la edad personal. A nivel emocional lo marca la capacidad de asombro, de sorpresa, de estar abierto a la novedad. Esto implica estar abierto tanto a lo bueno como a lo malo. Esta es la grandeza de mantener viva la capacidad de sorprenderse, de abrirse a lo nuevo.

Pero como vemos ya estamos hablando del nivel psíquico, el nivel biológico se ha integrado en lo psíquico y ambos en lo racional, formando esa unidad que llamamos hombre/mujer, persona.

Ser persona por tanto es integración de los tres niveles, coherencia, y también capacidad de adaptación, plasticidad. Ser persona es necesidad de definirse. El hombre no nace definido y debe hacerlo con su vida.

Las diferencias entre el comportamiento humano y el animal

3398032_sAcabamos de afirmar en la entrada anterior que el hombre es un animal. Sin embargo las diferencias entre el comportamiento humano y el animal son también tantas que negarlas es también negar la evidencia: ningún animal hace rascacie­los, ni aviones, ni televisores, ni se mata entre sí de modo sistemático, ni hace guerras, etc. etc. como lo hace el hombre.

Si estos dos puntos: la similitud y la diferencia se tienen por asentados no extrañará que en un comportamiento concreto -el sexual- también se puedan encontrar similitudes y diferencias. Las similitudes son innegables, las diferen­cias también. Una idea de dónde surgen las diferencias en el terreno sexual nos la plantea Ortega: «Ya dijo Beaumarchais: ‘beber sin sed y amar en todo tiempo es lo único que diferencia al hombre del animal’. Esta bien, pero ¿que es preciso añadir al animal “amante” una (o dos) vez al año, para hacer de él una criatura que “ama” las cuatro estaciones? Aún quedándonos en el piso bajo de la sexualidad ¿cómo es posible que del animal, tan indolente en el amor, proceda el hombre, que se manifiesta en la materia tan superlativamente laborioso? Pronto caemos en la cuenta de que en el hombre prácticamente no existe, hablando en rigor, el instinto sexual, sino que se da casi siempre indisolublemente articulado, por lo menos con la fantasía (…) la lujuria no es un instinto, sino una creación específicamente humana -como la literatura-. En ambas el factor más importante es la imaginación».

Es decir el hombre ‘biológicamente’ es humano. Su nota distintiva, según todos los estudios actuales es la inespecificidad. Ya muchos antropólogos han notado que «el hombre es un mamífero prematuro. Gehlen destaca la dramática dificultad de la cría humana para poner a punto su aparato cinético. A los animales les bastan pocas horas o pocos días para hacerse con una escala de movimientos que, una vez montado, queda cerrada; al hombre en cambio esa tarea cuesta años. La razón está en la especialización del aparato motriz animal y en la no especializa­ción del propio hombre. Como contrapartida a esta no especialización, el hombre conseguirá una plasticidad de movimientos incomparablemente mayor que el animal» (A. Domingo Moratalla, El personalismo, 50).

La plasticidad se convierte en una caracter9153280_sística de lo humano y no se limita a la movilidad, de tal manera que, por ejemplo, un niño criado entre perros (no se puede decir “en un ambiente de perros”, porque propiamente los perros no crean en torno a sí un ambiente y la expresión de hecho pasa a significar otra cosa) se comporta como un perro, mientras que un perro criado en un ambiente de niños se sigue comportando como un perro, no pasa a comportarse como un niño. Esto es lo que la psicología moderna ha descubierto y que ha popularizado el film de Truffau sobre un niño salvaje encontrado el siglo pasado en un bosque de Francia. La plasticidad es tan importante que el niño necesita un ambiente humano para humanizarse y entre animales se animaliza. Fernando Savater lo expresa del siguiente modo: «La humanidad plena no es simplemente algo biológico, una determinación genéticamente programada como la que hace alcachofas a las alcachofas y pulpos a los pulpos». Esto lo hace para indicar que, en frase de Graham Greene: «ser humano es también un deber».

El hombre es un animal

Es ya un punto adquirido en la cultura y en la mentalidad común que el hombre no es 5919292_salgo diverso de los demás seres vivientes del planeta. Su organismo puede ser perfectamente clasificado entre los demás organismos biológicos: está claramente emparentado con los organismos animales, especialmente los mamíferos y entre estos los primates, hay una sustancial coincidencia en órganos (huesos, sistema circulatorio, etc.), tejidos, procesos fisiológicos, etc. Las coincidencias son tantísimas que negarlo hoy es negar una evidencia. Voy a hacer una defensa para los pensadores del pasado: para Aristóteles ya claramente el hombre es un animal y lo define como animal racional, razonar según Aristóteles es lo específico del hombre, pero siempre dentro de los animales.

Por ejemplo en la cultura existe la idea de que el hombre, en el fondo es un animal, simplemente recubierto por una capa de educación, y cuando se rasca un poco el animal aparece y este, con sus instintos salvajes, es imparable. Esta es la idea tan bellamente descrita por William Golding en «El Señor de las moscas»: un grupo de niños ingleses, de un colegio donde reciben buena educación, caen en una isla salvaje, sin ningún adulto entre ellos. Los niños comienzan a tratar de organizarse, pero enseguida aparecen bandas, y el conjunto va degenerando lentamente hasta el salvajismo más atroz: en una guerra por la comida (un cerdo) uno de los niños es asesinado por la banda contraria. Es muy significativo que muy pronto, los niños comienzan a pintarse la cara: es el tradicional modo en que los hombres se preparan para la guerra: el rostro es el símbolo más fuerte de lo humano, es necesario ocultarlo para ejecutar las acciones inhumanas, inciviles, para las acciones salvajes, para las acciones que tienden a la eliminación de la vida.

Sin embargo la idea de Golding identifica animal con la selva, con lo no civilizado, con la violencia, con la ausencia de reglas, con la ley del más fuerte, algo que se aleja de la realidad de lo que es el mundo animal y su sistema ecológico de funcionamiento. Más bien pone de relieve la mentalidad de los que pretenden separar hombres y animales como si no tuviesen puntos de contacto. Es para el hombre para quien haberse separado de la selva ha supuesto un salto, en civilización y en cultura. Y también en considerarse diferente a los animales… Y esto es lo que no es cierto.

El hombre, por muy civilizado o no, sigue siendo un animal, en concreto un mamífero, por lo que tiene en común con los mamíferos un sistema emocional. La paleontología ha comprobado esto de un modo ya difícilmente discutible.

Los seres vivos. Instinto y habitat

1. Reino vegetal

16326575_sEn principio los seres vivos sólo captan lo que les interesa en función de sus necesidades. Un árbol por ejemplo sólo genera sensibilidad a la luz, al agua, a la temperatura, al tipo de suelo… y según esos datos organiza su respuesta. De la eficacia de esa respuesta depende su supervivencia y sus posibilidades de propagación. Las respuestas son, digamos, “automáticas”; según los datos de la sensibilidad el organismo tiene ya, digamos, “programadas” sus respuestas, su estrategia para subvenir a sus necesidades. Aristóteles centra esta idea diciendo que las plantas tienen alma vegetativa.

2. Reino animal

Ciñéndonos a los animales, aunque la observación es general, es evidente que en lo que estamos diciendo influye poderosamente en el cuerpo del animal. Hay una correlación estrecha, mejor indisoluble, entre cuerpo del animal y estrategias de respuesta y supervivencia. El cuerpo lo lleva en si todo, lo determina todo: el modo de subvenir a la alimentación (carnívoro, herbívoro,…), a la defensa, a la procreación, al cuidado o no de las crías, etc.

Cada ser vivo tiene por tanto una estrategia diversa y por ello un modo diferente de llenar oso polarsus necesidades. Por ello cada organismo biológico puede colonizar un terreno, puede vivir en una zona determinada. Esa zona es lo que se denomina hábitat. Se puede decir así que cada ser vivo, dadas su características que combinan sensibilidad, necesidades y respuestas coloniza (o está en condiciones de colonizar) un determinado hábitat.

El hábitat marca así los límites del ser vivo y dibuja el mapa geográfico donde se le puede encontrar, fuera de esos límites es incapaz de sobrevivir. Es por esto que el animal no tiene un mundo, sino simplemente un perimundo: su hábitat, el resto de la geografía no le interesa, es inexistente para él; carece de la capacidad misma para poder captarlo. (Hay que tener en cuenta que también dentro de su hábitat no se interesa de “todo”, sino solo de aquello que le puede afectar, por ejemplo, un lobo jamás mostrará el menor interés por las piñas de los pinos del hábitat donde vive, salvo que le caigan encima).

En los animales, como hemos visto, esas respuestas se llaman instintos. El instinto es una pauta de comportamiento fija que resuelve alguna de las necesidades biológicas del animal. El conjunto de los instintos dibuja la estrategia de respuestas de la animal a los datos recibidos de fuera y por tanto delinea sus posibilidades de supervivencia. Según se asciende en la escala animal los instintos van incrementando su complejidad incorporando por ejemplo la dimensión tiempo (los instintos de un caracol no tienen esa dimensión: todas las respuestas son “ya”, ahora mismo, si llueve salir, si hay hoja debajo comer, si no, moverse, etc.). En cualquier caso el animal no aprende más que dentro de los márgenes de sus instinto: no se ha dado un progreso en la forma de cazar los lobos desde que esta especie apareció, aunque, dada su complejidad es capaz de adaptaciones y por eso varía, por ejemplo, en función de las diferentes presas disponibles, e incluso cada individuo de la especie tiene una experiencia que es diversa (capacidad que proviene de poseer memoria, etc.).

La esfera biológica: Instintos y deseos

La dimensión tendencial-instintiva es la comunicación de un ser corpóreo animal con el leone2exterior, con el mundo (veremos que no es un mundo sino un perimundo) que le rodea. Esta comunicación se hace a través de lo que llamamos sentidos y se dirige a las necesidades del animal, que es un ser corporeo-biológico. Según esas necesidades el animal tiene tendencias: debe ser capaz de cubrir esas necesidades para vivir. La meta es vivir, perpetuarse como individuo y más allá en la especie. En la noción de vida dejamos por ahora subrayada que tiene una relación con el tiempo. Las necesidades son básicamente: comer, beber, dormir, seguridad y reproducción.

Instinto es como denominamos a esa respuesta al medio que realizan los animales, sus tendencias dirigidas a sus necesidades. Los instintos trabajan con una dualidad: placer y dolor. Estamos en el mundo de la sensación. En primer lugar el placer, que en su primera acepción es una «sensación producida por los sentidos por algo que gusta o agrada». Dolor, en cambio, «sensación que causa padecimiento en alguna parte del cuerpo» (María Moliner). A buscar el placer y evitar el dolor se dirigen los deseos o instintos.

A nivel instintivo podemos decir que la interioridad de un ser vivo es el centro de la cerebro interioridadelaboración de respuestas. Cada ser vivo es uno y elabora respuestas unitariamente, esto quiere decir que hay un único centro donde esto se elabora: la interioridad. La interioridad es precisamente este ser uno, la unidad del individuo, su misma individualidad. Por eso podríamos decir que es la sede dónde se elaboran todos los datos recibidos a través de los sentidos del animal y también los datos que proporciona la percepción de las respuestas en si mismas. El animal no solo capta el exterior y datos fijos, recibe también datos de su cuerpo y si su respuesta ha logrado cubrir la necesidad o no. Según se sube en la escala biológica la interioridad elabora más datos, hasta complejidades realmente grandes.

Charles Darwin. El hombre es un animal más

El impacto de las ideas de Charles Darwin (1809-1882) en las ideas y la cultura de Darwin2occidente ha sido enorme, de hecho, a pesar de haber sido publicada en 1859 la polémica que levantó todavía no se ha concluido. El Origen de las especies ha creado un antes y un después en la concepción del hombre. Con Darwin nace la antropología científica: la investigación de los orígenes paleontológicos del hombre. Además para él las emociones ocupan un lugar central en el hombre ser orgánico y biológico, insertado en la biosfera del planeta junto a los demás seres vivos. Darwin se ocupa de ellas específicamente.

Para poder encajar dentro de las ideas de la evolución, las emociones, el ser psíquico del hombre, que son una de sus características específicas, junto a, especialmente, los mamíferos superiores, deben proporcionar una ventaja evolutiva para la supervivencia de la especie. Es decir, debido a que la respuesta conductual del hombre está mediada por las emociones, estas deben explicar la ventaja que proporcionan al hombre en su confrontación con las demás especies. Es decir la tesis a comprobar es que debido a que posee emociones, el hombre ha sido capaz de prosperar primero en el nicho ecológico del que procede y. segundo, también las emociones deberían proporcionar elementos para explicar su indudable éxito en relación con las demás especies del planeta.darwin3

La polémica está servida, aunque aquí no nos ocupamos de ella, sino solo la indicamos: su centro es que el hombre no necesita ningún otro tipo de explicaciones, aparte de la ciencia y específicamente la biología, (y con esto se alude especialmente a la religión y a todas las explicaciones espiritualistas, que sitúan el origen del hombre en un ser superior). Las ideas de Darwin resultan tan obvias hoy que es difícil darse cuenta del porqué de la polémica, y esta distancia nos lleva a comprender de que modo tan diferente se entendía al hombre: no se le podía incluir mentalmente en la selva, ni sometido a la ley de la selva, se consideraba que siempre había sido «superior», ya enteramente civilizado, de acuerdo a la época en la que se estaba, no se poseía una visión histórica y mucho menos evolutiva.

El marco en el que nos encontramos es el marco de la ciencia biológica y de sus exigencias de comprobación experimental de los datos que se obtengan. En la línea que se bifurca en Descartes (res extensa y res cogitans), nos encontramos en la res extensa. Se trata de explicar porque las emociones, la dotación psicológica del hombre, lo que le hace específico, ha sido beneficioso para la res extensa del hombre.

evolucion_del_hombreEl evolucionismo plantea las siguientes ideas: Darwin supuso la necesidad de los seres vivos de competir para obtener suficiente alimento y condiciones para la reproducción que garantice la mayor supervivencia posible en el entorno. De aquí surgió el concepto darwinista de lucha por la vida, en que la victoria corresponde siempre a quien posea una ventaja respecto a los competidores. Estas ventajas distinguen sólo a algunos individuos y determinan la supervivencia de los más aptos y la selección natural. El resultado es un proceso continuo de mejora y adaptación, así como la aparición de especies nuevas.

Las emociones proporcionan una diferencia en el contexto de la evolución que se apoya en tres principios:

  1. Las emociones básicas están ligadas a hábitos que ajustan a la situación producida: el miedo paraliza de modo que el depredador no puede ver a la víctima, etc.
  2. Cada una de las emociones básicas constituye una síntesis bipolar con otra antitética: alegría y tristeza no se dan a la vez, sino que se oponen una a la otra.
  3. El «fenómeno» de la emoción surge de acciones directas del sistema nervioso, como saltar o moverse cuando se está excesivamente excitado.

Estos tres principios llevan a un enfoque científico de las emociones, que las considera de un modo transcultural y comprobable por experimentación: La psicología ha entrado en el mundo de la ciencia.

Resumiendo podríamos decir que las emociones para Darwin:

  1. Aumentan la capacidad de supervivencia del individuo.
  2. Preparan el organismo para la acción.
  3. Dan forma al comportamiento.
  4. Favorecen la interacción y la comunicación social.

El planteamiento de Darwin es seguido por Freud y por toda una línea de investigación en las emociones a lo largo de todo el siglo XX.

Descartes y la verdad y la duda

El contexto de la época; nos encontramos en el nacimiento de la ciencia moderna, Descartes mismo es un matemático importante. La ciencia empieza a crecer porque se apoya en las matemáticas como instrumento.descartes

¿Qué es lo que está sucediendo? Para aclararlo vamos al conocido ejemplo de Galileo (también Copérnico), y los problemas que planteaba al hombre de la época: por vez primera no hay que hacer caso a los sentidos, sino al razonamiento matemático: dar un salto al vacío. Resulta que lo que se mueve la tierra y no el sol, mientras que los sentidos lo que dicen es que se mueve el sol. Para aceptarlo todo el esquema mental del realismo, construido y afianzado durante siglos, debe caer: los sentidos engañan.

Descartes da el centro de su pensamiento en el Discurso del Método donde aparece el famoso «Pienso, luego existo».  En él se  puede ver el giro copernicano: del realismo al idealismo.

De modo sucinto, las conclusiones que podemos extraer de ese texto son, o más bien el giro que produce en la consideración realista-medieval hasta entonces vigente, hace pasar de:

de centrarse en lo externo, al yo, como punto central;

de la verdad de los sentidos, a la verdad de mis pensées (que son tanto pensamientos, como sensaciones), la verdad es la de la percepción interna.

de la unidad cuerpo-alma, al alma como verdadero yo, que puede existir sin cuerpo (de todos modos esta idea ya estaba en Platón).

Consecuencia: hemos cambiado de punto de vista, ahora tenemos un punto de vista subjetivo, la verdad está en el interior del sujeto que piensa. Todavía el acento no está en los sentimientos, sino en el pensamiento, pero ahora su validez le viene dada por la confirmación interna. El sujeto pensante.

Un texto clave de Descartes: «Pienso, luego existo» (1637)galileo

(Los subrayados son para mejor evidenciar sus diferencias con el pensamiento aristotélico-medieval)

Desde hace mucho tiempo había observado que, en lo que se refiere a las costumbres, es a veces necesario seguir opiniones que tenemos por muy inciertas como si fueran indudables, según se ha dicho anteriormente; pero dado que en ese momento solo pensaba dedicarme a la investigación de la verdad, pensé que era preciso que hiciese lo contrario y rechazara como absolutamente falso todo aquello en lo que pudiera imaginar la menor duda, con el fin de comprobar si, hecho esto, quedaba en mi creencia algo que fuese enteramente indudable.

Así, puesto que nuestros sentidos nos engañan algunas veces, quise suponer que no había cosa alguna que fuera tal como nos la hacen imaginar. Y como existen hombres que se equivocan al razonar, incluso en las más sencillas cuestiones de geometría, y cometen paralogismos, juzgando que estaba expuesto a equivocarme como cualquier otro, rechacé como falsos todos los razonamientos que había tomado antes por demostraciones.

Y, en fin, considerando que los mismos pensamientos que tenemos estando despiertos pueden venirnos también cuando dormimos, sin que en tal estado haya alguno que sea verdadero, decidí fingir que todas las cosas que hasta entonces habían entrado en mi espíritu no eran más verdaderas que las ilusiones de mis sueños.

Pero, inmediatamente después, advertí que mientras quería pensar de ese modo que todo es falso, era absolutamente necesario que yo, que lo pensaba, fuera alguna cosa. Y observando que esta verdad: pienso, luego existo, era tan firme y tan segura que todas las más extravagantes suposiciones de los escépticos no eran capaces de socavarla, juzgue que podía admitirla como el primer principio de la filosofía que buscaba.

el-error-de-descartesAl examinar después atentamente lo que yo era, y viendo que podía fingir que no tenía cuerpo y que no había mundo ni lugar alguno en el que me encontrase, pero que no podía fingir por ello que no existía, sino que, al contrario, del hecho mismo de pensar en dudar de la verdad de otras cosas, se seguía muy evidente y ciertamente que yo era.

Por el contrario, si yo hubiese dejado de pensar, mientras que todo el resto que había imaginado si era verdad, no tendría razón alguna para creer que yo existo: por esto comprendí que yo soy una sustancia cuya esencia y naturaleza no es sino pensar, y que, para existir, no necesita de lugar alguno ni depende de cosa alguna material. De manera que este yo, es decir, el alma por la que soy lo que soy, es enteramente distinta del cuerpo e incluso más fácil de conocer que él y, aunque el cuerpo no existiese, el alma no dejaría de ser todo lo que es.

Aristóteles y el realismo y la edad media

El pensamiento de Aristóteles es un modo de pensar que domina el mundo occidental aristoteles1durante siglos, especialmente desde su reintroducción por Tomás de Aquino (s. XII), sustituyendo al platonismo que es el predominante en el mundo greco-romano y posterior. Refleja muchos modos de pensar todavía actualmente. Se basa en un optimismo: podemos conocer la realidad exterior tal cual, las esencias de las cosas. Conocemos las cosas (res, cosa) en si mismas. Es un conocimiento objetivo, que conoce el mundo exterior.

Al estar el punto del conocimiento en el objeto resulta que el conocimiento es objetivo; lo que quiere decir también igual para todos. El hombre, aún siendo una parte del cosmos, ve las cosas tal cual son: su visión objetiva es la verdad. La verdad es la adecuación entre el intelecto y la cosa en sí. Esta adecuación es posible y es afirmada. Es decir, el intelecto capta las cosas tal como son.

aristoteles_5Hay un mundo real y yo puedo conocerlo en sí. Los sentidos me dan información correcta. Ya Aristóteles afirma: no hay nada en el intelecto que no pase primero por los sentidos. Todo pasa por los sentidos, que transmiten básicamente bien.

Todo tiene su sitio, el mundo entero está jerarquizado: Dios arriba y los infiernos debajo (infierno viene de inferi, que significa inferior): es una visión a la vez ordenada y moral del mundo. El orden es clave para Aristóteles: «semejante llama a semejante»: las cosas tienden a su lugar natural, todo tiene su sitio propio.

El hombre es uno más entre los seres de la creación (del cosmos), puesto por Dios para dominarlo: está en la frontera entre el mundo de lo visible y lo invisible: compuesto de alma y cuerpo, el alma es espiritual e inmortal. Ojo, también los animales tienen alma, para Aristóteles todos los seres vivos la tienen, pero no es inmortal (a veces se consideran incluso tres almas: vegetativa, animal, espiritual).tomas-de-aquino

El espíritu del hombre, su alma, es lo que conoce el mundo. Se trata de las dos potencias superiores: inteligencia y voluntad. Las emociones por ser producto de la sensibilidad, no son voluntarias y, por ello, están fuera de la moral y la conducta humana. Tiene importancia lo voluntario y libre: la conducta del hombre que procede de su libertad. En resumen: inteligencia y voluntad, que forman el alma, están constituidas básicamente por lo que entra en el terreno de lo consciente.

Esta mentalidad de algún modo resume la visión medieval del mundo, que es como ha llegado hasta nosotros y se puede decir que sigue vigente.