Las funciones de sentimientos y emociones

El papel de emociones y sentimientos viene dado por los siguientes 4 puntos:

a)      Son el punto de vista particular del sujeto ya que establecen su vinculación con el 11134014_smundo.

b)      Nos dan la subjetividad: cómo estamos.

c)      Nos indican los valores según los que actuamos. Proporcionan una particular organización axiológica y subjetiva de la realidad.

d)      Son la base de lo interpersonal, de la conexión con los demás. Son el centro de la expresión y comunicación.

a) Los sentimientos proporcionan a la persona su instalación en el mundo; constituyen por ello un a priori de todo conocimiento, son el punto de vista propio, particular del sujeto. Los sentimientos revelan nuestro modo de estar en el mundo previa a la escisión que establece la razón entre sujeto y objeto. Todo nuestro conocimiento está teñido por los sentimientos como los colores de un cuadro, se podría decir que constituyen el color o la música de todas nuestras experiencias. Los sentimientos nos dan lo familiar, el mundo íntimo, personal, aquello con lo que yo estoy íntimamente comprometido: mi mundo personal. Y también el entorno socio-político que la persona puede llamar suyo: el sitio (ciudad, pueblo, etc.) donde ha nacido, su nación,… en resumen, la cultura a la que pertenece y donde hunde sus raíces.

Esto se puede expresar también diciendo que la persona está vinculada a la realidad. Los objetos de la realidad, no todos, sino aquellos sobre los que ha habido una experiencia o un interés, se clasifican según su vinculación que es de aceptación o rechazo. Las personas y cosas no vinculadas caen fuera del interés, están fuera del mundo personal. El hombre vive en un mundo de vinculaciones, no en un mundo objetivo, un mundo donde determinadas personas y cosas tienen un vínculo específico con la persona.

b) Los sentimientos dan la subjetividad. Los sentimientos y tendencias son muy numerosos, y abarcan desde el plano biológico (salud, bienestar físico) y lo económico pasando por el de lo social, político y científico, hasta lo estético, ético y religioso. Este conjunto de los afectos y tendencias del individuo tienen en cada momento un indicativo final, una resultante final: alegría o tristeza, o si se quiere alegría o desesperanza, e incluso con una indicación de intensidad: no todas las alegrías son iguales.  El sentimiento de alegría o tristeza, por tanto, nos indica que la autorrealización va bien; es decir,  nos señala el nivel de consecución de todo lo que compone la vida de una persona: salud, situación económica, vida afectiva, relaciones, aspiraciones, ilusiones, satisfaccio­nes, metas ya alcanzadas etc., y también su grado de realización y de posibilidad, tanto desde una visión global de la vida, como desde una menuda: los acontecimientos del día (influye por ejemplo el día gris), etc.

c) Los sentimientos hacen connaturales a la persona los valores que guían la conducta humana. A través de sentimientos y emociones siento las preferencias que guían mi conducta como adecuadas. La realidad está ordenada axiológicamente para la persona, no es una realidad indiferente, tiene sus tendencias y finalidades inscritas en ella, en cómo afecta a la persona. La realidad forma un entramado de finalidades para la persona en función de cómo satisface las necesidades, en su sentido más amplio. Esas finalidades indican las valoraciones de la realidad que realiza el sistema emocional. Se trata de los valores reales, no los expresados verbalmente.

Los valores, por tanto, vienen señalados por los sentimientos. Es decir, los sentimientos nos dan una valoración de la realidad sobre la que se funda la acción humana libre. A la libertad del hombre, por tanto, no basta abarcar sólo la voluntad y la razón, sino que también debe influir y modificar la configuración de los sentimientos. El hombre con su libertad se hace, se realiza a sí mismo, para esto debe configurar también sus sentimientos.

d) La intersubjetividad está vehiculada por los sentimientos. En primer lugar la comunicación está enmarcada y vehiculada por los sentimientos que constituyen el centro de la expresión de la subjetividad, del cómo estamos, expresión que es inmediatamente captada por la otra persona o por el entorno, constituyendo por tanto el núc12221050_sleo de nuestras relaciones. Además los sentimientos indican como están esas mismas relaciones establecidas.

Todavía más importante, no se puede entrar en la vida de otra persona al margen de sus sentimientos, ya que son precisamente estos los que indican la subjetividad. El encuentro con el otro como persona, la dinámica de la relación yo-tú, en contraposición a la relación yo-él (Buber) se realiza a través de los sentimientos, que posibilitan el ponerse en el lugar del otro (dinámica de la empatía). Desde ahí se hace posible y real las relaciones personales, el encuentro de persona a persona: básicamente la relación de amistad y la relación de amor. El encuentro se da en la relación, en la intersubjetividad. El encuentro es el puente entre las dos subjetividades.

Por tanto se pueden sacar 2 ideas centrales sobre sentimientos y emociones:

  1. Sentimientos y emociones, como resumen de la subjetividad, se proyectan sobre todo: “soy yo o es el paisaje quien está triste” (Ricoeur). El sentimiento es por ello un a priori del conocimiento que ya en si mismo indica una dirección, una actitud. Antes de conocer intelectualmente ya estamos predispuestos, a gusto o a disgusto. Es algo así como el color de la situación interna. Si es gris o si brotan tonalidades alegres. Pero, a diferencia de los colores externos, esta induciendo una respuesta, predispone a favor o en contra, a continuar o dejarlo.
  2. Además los sentimientos están en el centro de la autenticidad de la persona. La persona es siempre una tarea para sí misma, su realización pasa precisamente por la integración de todos los dinamismos (biológico, afectivo, intelectual). En esa integración los sentimientos juegan un papel primordial, ya que anticipan y refuerzan la actividad cognoscitiva, e inclinan a valorar positiva (o negativamente) las acciones.

 

Un pequeño resumen final de las funciones de emociones y sentimientos

En general: Constituyen una guía interna sobre el modo en que se lleva la vida. Una guía de nuestra autenticidad y una guía en particular sobre nuestras metas concretas alineadas con nuestra persona.

En particular:

  1. Muestran los problemas concretos a los que la persona se enfrenta
  2. Desvelan las necesidades
  3. Preparan y movilizan para la acción
  4. Dan el marco para sentir el placer de vivir
  5. Informan del nivel de bienestar (en el momento) y felicidad (en general).
  6. Clarifican los valores y por tanto las elecciones
  7. Vigilan el estado de nuestras relaciones

En esta entrada tengo una deuda particular con Carlos Castilla del Pino y su Teoría de los sentimientos (Ed. Tusquets, Barcelona, 2001), que me ha ayudado a repensar mis anteriores adquisiciones.

Carl Rogers. La persona en el centro

carl rogersCarl Rogers (1902-1987) es un americano nacido en Chicago y que antes de dedicarse a la psicología estudió para llegar a ser pastor protestante. Tuvo una amplísima experiencia como psicólogo y a lo largo de los años elabora y busca fundamentos a los puntos principales de su teoría, que denomina: terapia centrada en la persona. Para ello se apoya en Martin Buber con quien mantuvo una amplia correspondencia durante muchos años. Lo traemos aquí por su indudable influencia práctica en tratar a la persona como persona, en respetar a cada uno. Rogers no solo ha teorizado sobre la persona, ha puesto en práctica un método que la respeta. Se trata de uno de los componentes principales de la corriente que se ha denominado psicología humanista.

Toda su teoría está construida sobre la idea de la «fuerza de la vida», lo que Rogers llama la tendencia actualizante. Esta sería la tendencia constructiva que lleva a cada ser vivo a desarrollar sus potenciales hasta su mayor extensión posible. Rogers cuenta siempre algo que le dejo profundamente impresionado: se trataba de unas patatas abandonadas en un sótano, que habían encontrado el modo de sobrevivir dirigiéndose hacia la luz que entraba por un ventanuco. También aplica la idea a los ecosistemas, por ejemplo un bosque, que busca siempre sobrevivir, que rellena los huecos que se producen,…

La innovación principal de Carl Rogers es que elimina el concepto de paciente, y se centra en la persona sana. Su clave es establecer una relación, una alianza real con la persona que acude a la terapia. Su método es el diálogo, esto es lo que habla con Buber: cómo hacer para que la interacción de la terapia sea un diálogo en el pleno sentido del término). Se dibuja una idea de persona, cuyas cualidades son:

11236293_s1. Abierto a la experiencia, es lo opuesto a encontrarse a la defensiva. Se trata de la percepción adecuada de las propias experiencias en el mundo, de las propias vivencias, incluyendo sentimientos.

2. Vivir existencial: se trata de vivir aquí y ahora. Como parte de estar en contacto con la realidad, no vivimos ni en el pasado ni en el futuro.

3. Confianza en lo orgánico. Debemos dejarnos guiar por las valoraciones de los procesos orgánicos. Debemos confiar en nuestro cuerpo, en su sensibilidad, en lo que sentimos que está bien.

4. Libertad experiencial. No importa si tenemos o no libre voluntad, lo que importa es que nos sintamos libres de actuar.

5. Creatividad. Si te sientes libre y responsable, actuarás de acuerdo con esto y participarás en el mundo contribuyendo a la actualización de los demás. Esto puede ser realizado con la creatividad en el arte o la ciencia, a través del interés social o del amor paterno o materno o, simplemente, realizando bien el propio trabajo.

Con esas ideas Rogers elabora las «3 condiciones necesarias y suficientes para ser un asesor» y para que una terapia sea eficaz. Estas son:

  1. Que sus palabras concuerden con sus sentimientos: Autenticidad, congruencia y transparencia.
  2. Que comprenda los sentimientos esenciales del cliente (persona) tal como los ve el mismo cliente: Empatía
  3. Que manifieste una aceptación incondicional por el cliente (la persona): más allá del self: amor (nuestra visión de la naturaleza humana no tiene que centrarse en la actualización del self sino que podría, de muchas formas más útiles, centrarse en la idea de la necesidad de amar más que en la idea de ser amado).