El enamoramiento (2): Aproximándonos al fenómeno

Entre las múltiples descripciones del enamoramiento que nos proporciona la literatura, he escogido una de John Steinbeck en su novela «Al este delal este del eden Edén». Quizás, a primera vista,  no parece referirse al enamoramiento y, sin embargo, es una descripción preciosa:

“A veces una especie de gloria ilumina el espíritu del hombre, es algo que le ocurre a casi todo el mundo. Uno siente cómo crece o cómo se prepara, lo mismo que una mecha que arde hacia la dinamita. Es una sensación en el estómago, un deleite de los nervios, de los antebrazos. La piel siente el aire, y cada profunda aspiración tiene un dulce sabor. Su comienzo da el mismo placer que un gran bostezo; brilla con resplandor en el cerebro y todo el mundo aparece rutilante ante los ojos. Se puede haber vivido durante toda la vida de una manera gris, viendo la tierra y los árboles oscuros y sombríos. Los acontecimientos, incluso los más importantes, se han deslizado inexpresivos y pálidos. Y de repente, surge la gloria; y entonces se encuentra dulce el canto de los grillos, y el perfume de la tierra se alza como una canción hasta el olfato, y la luz que forma motas bajo un árbol es una bendición para los ojos. Esto provoca en los hombres una eclosión torrencial, pero no por ello se sienten disminuidos. Y me atrevería a afirmar que la importancia de un hombre en el mundo puede medirse por la calidad y el número de sus momentos de gloria. Es un hecho aislado, pero que nos une al mundo. Es la fuente de toda creación y coloca a cada hombre aparte de los demás”.

Vamos a tratar de sondear en qué consiste el enamoramiento: esos momentos de gloria que proporcionan el color a la vida; su sentido, su significado, su calado. El enamoramiento es algo muy profundo en la vida del hombre, un fenómeno mucho más amplio y más denso de lo que habitualmente pensamos, seguramente este es el motivo por el que puede sorprender el texto que acabamos de utilizar para describirlo.

A la vez, el enamoramiento es absolutamente necesario: sin enamoramiento 22973157_sno podríamos vivir, habríamos perdido la orientación y el color de la existencia, su luz y su sentido.

El enamoramiento se extiende a muchos otros campos distintos de la relación hombre-mujer, aunque es ahí donde tendemos a situarlo, porque este es el enamoramiento por excelencia, ya que esa es también la relación del hombre por excelencia. Todo está en su interior. Como las nueces, que protegen su contenido, el enamoramiento también protege su contenido. Nos atrae, nos ilusiona, tenemos una idea de lo que es, deseamos vivirlo, incluso lo vivimos, pero parece que todo se refiere a su resplandor, a la manera en que se presenta. A pesar de la atención que se le presta, no estamos muy acostumbrados a pensar sobre él. Sin embargo, en su  interior está todo, lo dice todo. Si supiésemos leerlo mejor; si nos diésemos cuenta de que el enamoramiento es sobre todo comunicación, descubriríamos de pronto la vía que nos abre al mundo: el enamoramiento es el único modo de descubrir en sí mismas las cosas y las personas.

El enamoramiento nos muestra las cosas, les da luz y color y por eso podemos verlas, incluso podemos afirmar que solo vemos aquellas cosas que están en la luz y han recibido el color como una gracia. Todo lo demás está en un gris indeterminado, indiferente, no resaltan a nuestra mirada. El enamoramiento pone la luz y el color, y sucede lo mismo que con la luz y el color, que nos subyugan  y nos quedamos mirando la luz y los colores.

Con el enamoramiento sucede también que en ocasiones nos cuesta ver las cosas o las personas que el enamoramiento nos muestra, y nos quedamos subyugados por el propio enamoramiento, nos enamora sentirnos enamorados.

El enamoramiento (1): la tesis de Ortega y Gasset

Ortega habla del enamoramiento en su libro «Estudios sobre el amor». Su22973155_s tesis es que básicamente el enamoramiento es una pérdida de la objetividad, una alteración de la percepción que convierte nuestra mirada en parcial y no objetiva. Es decir la objetividad de nuestra mirada es alterada por el enamoramiento.

Mi idea de la percepción y de cómo se constituye nuestra mirada parte precisamente de nuestra visión radicalmente subjetiva y parcial, en la terminología de Ortega. No existe esa mirada objetiva. Como mucho es un trabajo de mucho tiempo y de muchas observaciones, y al final la realidad es más amplia y no podemos abarcarla y nosotros somos seres que tienen necesidades, que están en una posición concreta, que se elevan a compresiones más altas, pero siempre de algún modo limitadamente. La pretensión de objetividad me parece incluso peligrosa. Realmente en muchas visiones de nuestra tradición es la visión de Dios, pero no la nuestra.

Ortega-y-GassetAunque utilizo mucho las observaciones de Ortega, porque es como siempre muy incisivo e interesante, la tesis que se defiende en estas páginas va exactamente en la dirección opuesta: el enamoramiento es una apertura, una luz sobre las cosas, sin enamoramiento no nacería el interés, este interés es emocional y pone precisamente el «a priori de todo conocimiento», como dice Levinás.

Nuestro conocimiento está enmarcado por nuestros enamoramientos que dibujan nuestros intereses y por tanto lo que focalizamos de la realidad. Esa amplia y basta de la que he hablado. Vemos lo que nos interesa, igual que la embarazada que comienza a ver embarazadas por todas partes.  Nuestros enamoramientos constituyen focos que nos ayudan a penetrar en esa realidad proyectando luz y color. Los enamoramientos indican tanto la limitación y la subjetividad de nuestra percepción y por ello de nuestro mundo, y también su gran capacidad para entrar en la realidad.

De este modo la realidad para el hombre no es objetiva, es intencional, en función de sí mismo, de sus necesidades y de su percepción. Este es el punto de partida. Llegar a la objetividad es un proceso en el que el enamoramiento y su consecuencia el amor tienen mucho que decir. En esta concepción la objetividad no es solo racional, lo racional debe integrar lo emocional, por ello no se relaciona solo con la verdad, tiene mucho campo en la belleza (de esto ya he hablado en: «Reivindicación de la belleza», http://wp.me/p3eRnl-7B ).

Voy a hacer varias entradas sobre el enamoramiento porque a mi entender, como estoy explicando, es clave en el mundo emocional, constituye un elemento central en la dinámica emocional y afectiva, algo que no he oído ni leído en parte alguna. Es decir voy a defender la tesis exactamente contraria a la que defiende Ortega. Por eso necesito explicarme con detalle y lo voy a hacer en varias entradas. Espero que a lo largo de esas entradas logre convenceros de mi tesis: el enamoramiento es lo que pone fines a nuestra vida, lo que nos abre a nuestros intereses, lo que descubre nuevos horizontes a explorar, y toda nuestra vida estaremos descubriéndolos, porque el enamoramiento no se olvida, nos deja señales de apertura permanente. Nuestra vida gira alrededor de aquello de lo que nos hemos enamorado.