El Adorno y las diferencias hombre-mujer

Pienso que en relación al adorno se da una clara diferencia entre hombre y mujer. La mujer tiene una mucho mayor sensibilidad para el adorno. La mujer “necesita” adornarse a sí misma y adornar las cosas. Pienso que esto es simplemente una constatación de lo evidente. Recuerdo una vez en que una hermana mía iba a salir con un chico y andaba desesperada por la casa: “no tengo nada que ponerme”. El “nada” incluía además de su propio armario (que me tomé la molestia de mirar, dado lo difícil que se presentaba la situación, y casi se me cae encima al abrirlo: tan lleno estaba), el de mis otras tres hermanas y el de mi madre. Mi hermana pensaba que él ya la había visto todos los modelos. Yo traté de explicarla que, aunque ella se los hubiese puesto, él no los habría “visto”, es decir, no se habría fijado… fue inútil.

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Frida Kahlo, autorretrato

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El rastro genético del ADN y el comportamiento sexual de Genghis Khan

Una información de National Geographic hablaba en octubre de 2010, de un estudio sobre el ADN que sitúa a Genghis Khan como uno de los individuos que ha dejado un mayor rastro genético en la humanidad. Sus genes se encuentran actualmente en 16 millones de descendientes, extendidos básicamente por territorios que ocupaba el antiguo imperio que creo Genghis Khan, excepto una pequeña población en Pakistán.

Genghis Khan

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«Condenados a ser libres» (Jean Paul Sartre)

Esta como tantas otras lúcidas frases de Sartre expresa una verdad palmaria: estamos condenados a ser libres, estamos obligados a escoger en la vida y esa elección nuestra marca nuestra vida, en realidad, elige nuestra vida. Nuestra vida se compone de nuestras elecciones y no elegir es ya tomar una opción, un camino, que en este caso está hecho de cerrazón, es como un bloqueo, un bloqueo de nuestra vida, pero quedará. Querámoslo  o no tenemos que hacer elecciones constantemente y eso marca nuestro recorrido existencial, y termina por decidir quiénes somos.

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El hombre y la cultura

Una afirmación central de la antropología moderna es que «hace unos 45.000 años la cultura entró en un período de despegue. Con anterioridad a esa época, la evolución biológica y cultural se producían en tasas comparables, y los cambios biológicos y culturales estaban estrechamente interconectados. Tras el despegue, la tasa de evolución cultural se incrementó dramáticamente, sin que se produjera un aumento simultáneo en la tasa de evolución biológica (…) para comprender los últimos 45.000 años de evolución de la cultura, el énfasis principal ha de ponerse en los procesos culturales más que en los procesos biológicos».10692863_s

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Pequeña historia de la amistad hombre-mujer en el día de la mujer, 8 de marzo.

En este día de la mujer quiero reflexionar sobre la igualdad entre hombre y mujer. A lo largo de mi vida he comprobado que solo hay un integrante de introduce la igualdad en las relaciones: la amistad. Los amigos son por esencia iguales y si se deshace la amistad se deshace el trato igual. Por ello hoy me pregunto: ¿existe algo como la amistad entre hombre y mujer? Me vais a perdonar una entrada más larga de lo habitual para hablar de este tema.8586908_s

Quiero hacer este recorrido el día de la mujer, 8 de marzo, porque si la amistad hombre-mujer no existe, con ella va a desaparecer también la igualdad, una igualdad por cierto respetuosa de la diferencia, la amistad es así, iguala en la diferencia. Y la amistad hombre-mujer no es un hecho dado, es una larga conquista histórica y afirmar que es posible la amistad entre un hombre y una mujer es una de las ideas más revolucionarias de la historia.

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El hogar, objetivación de la intimidad

Siguiendo la entrada reciente sobre el hogar, podemos concluir que el hogar es la 200430349-001materialización de la intimidad, o si se prefiere, en la terminología de Hegel, la objetivación de la intimidad. En el hogar, en sus paredes, en cada uno de sus rincones, en su aspecto general, se materializa esa intimidad común que se constituye entre las personas que en él habitan y de acuerdo con el peso que cada uno tiene en esa convivencia. En esa materialización se objetiva su modo de enfocar su relación, la importancia que dan a los diversos aspectos de la vida que hacen en común, muchos aspectos afectivos y materiales.

Basta entrar en el salón de una casa, sin necesidad de que estén sus ocupantes, para saber qué tipo de hogar hay constituido: si hay libros en las estanterías del salón y que tipo libros hay, de quién y cuantas son las fotografías, qué tema y estilo tienen los cuadros, una foto del abuelo militar en destacado, que indica la importancia para los ocupantes, qué otros adornos hay, que orden hay en la casa y cómo es importante o no el orden para sus ocupantes. Si hay niños y cuanto peso tienen en la casa se nota en los juguetes que aparecen o no en el salón. Se pueden establecer tertulias en ese salón o todo gira alrededor de la televisión, etc., etc., montones y montones de detalles que reflejan cómo viven las personas. Los programas de la televisión ya han llegado a esta conclusión de que las casas objetivan vidas, y nos las muestran materializadas y nos muestran interiores de casas, mostradas por sus habitantes para ver diversos modos de vivir, de entender la existencia, de situaciones existenciales diferentes. Porque la casa, como ninguna otra cosa, revela la situación del ser, de lo que son, afectos, valores, etc., pero también el tener de sus habitantes, que capacidad material tienen y como han usado esa capacidad de tener para organizar sus vidas. Por tanto, a través de todos esos detalles vemos vidas, sus afectos, sus ilusiones, su modo de enfocar la vida, sus recuerdos, su pasado o la ausencia de ello, todo nos muestra el modo en que se concibe la vida y cómo se está afrontando, que se tiene y que se quiere.

También podemos descubrir si la casa, y la vida, es un lugar de paso, precario, a la espera London SE1. An armchair in a living roomde un nuevo cambio, o un lugar donde estamos instalados sólidamente, con fuertes raíces, si estamos apegados a los recuerdos de nuestra vida o los hemos eliminado, todo encuentra su expresión. Somos un espíritu material, que se materializa, que se expresa en esa materialización y hacemos constantemente, con cada cosa que hacemos. Esta es una característica del ser persona: la persona se objetiviza con su modo particular y peculiar de ser en cada cosa que hace.

Hasta el vagabundo sin hogar se hace con unos cartones, y arrastra esas pocas y precarias pertenencias en un carro de supermercado, necesita trasladarlas consigo, necesita un hogar que en este caso expresa toda la precariedad de su existencia. El hogar es algo natural al hombre, algo necesario en su expresión cultural, algo necesario para vida, tanto material como afectiva. Nuestros antepasados ya vivían en cuevas y las transformaban, las pintaban, las decoraban. Seguimos haciéndolo, seguimos necesitando nuestra cueva, aunque hayamos aprendido a hacerlas por todos lados.

200185009-001También esos detalles reflejan nuestra cultura, que también son afectos y modo de concebir la existencia, en este caso común. No son solo reflejo de individualidad, sino de eso común que compartimos, son cultura, son nuestras raíces como grupo humano, afectivo y que ha aprendido a relacionarse con el ambiente físico en el que vive, y lo ha reflejado en su modo de construir sus hogares. Incluso nuestro hogar refleja nuestra identificación o no con esa cultura que constituye nuestras raíces, o la mezcla de culturas refleja que la persona es inmigrante y trae su propia herencia y hasta qué medida está asimilando aquella en la que vive, o las ha integrado en un todo armonioso.

De modo similar al hogar el hombre y la mujer se objetivizan y personalizan, esta es la terminología actual para este fenómeno y es etimológicamente adecuada porque lo hacen por ser personas, todos los lugares que ocupan, en la medida que les resulta posible y eso hacen con su lugar de trabajo, con la habitación del hospital donde están durante largo tiempo, con la cárcel, etc. El hombre y la mujer llevan consigo como un fenómeno que se manifiesta siempre esta necesidad de objetivizarse, de humanizar, de personalizar, todos los lugares en los que están.