¿Qué hace especial al ser humano entre los animales?: 4. la mano y el uso de herramientas

La revista Scientific american en septiembre afirma «la existencia de 2 tendencias definidas en nuestra evolución: caminar erguidos y el uso de herramientas». Sigo hablando por tanto de lo especial del homo sapiens.

Resulta evidente que el uso de herramientas que señala Scientific American tiene una relación directa con la mano del homo sapiens. La pregunta es entonces que hace tan especial la mano que ha sido capaz de realizar tantas herramientas. La primera idea es que las herramientas lo que hacen es ampliar la función de la mano. Lo mismo que el cuerpo es la medida de todos los instrumentos, la mano es la herramientas de todas las herramientas.

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La palabra es signo y generalización

En esta entrada voy a hablar de cómo se integra la palabra en el mundo humano.

La palabra es un conjunto de signos. Es un signo, no un símbolo. El signo es una 17759606_srelación convencional (por acuerdo entre quienes lo usan) entre referente (el signo) y la referencia (realidad significada). El signo se agota en indicar la referencia. El símbolo es una mediación entre el sujeto y una realidad más amplia. El símbolo también es convencional, pero no se agota en la referencia, sino que el mismo alude una realidad más amplia, es decir la significación del símbolo está motivada (Piaget), no es puramente asignada. Ejemplo la bandera: la bandera es un símbolo, también es un signo que se refiere a un asta y un lienzo con colores. Pero es símbolo, porque ese signo se refiere también a una realidad más amplia, por ejemplo, la Unión Europea. El arroz (el término) es un signo, se limita a hacer referencia a la planta y a sus granos. Ojo no confundir símbolo con el hecho de que un signo único puede serlo para varias referencias: «camello» se refiere a un «animal con joroba del desierto» y a «persona que lleva droga». Esta doble asignación es convencional, tiene motivos, a veces de conexión entre significados, pero no deja de ser convencional, el lenguaje podría haber ido por otro sitio.

palabra signo

La clave de la relación entre referencia y signo se encuentra en la significación. El signo es la palabra, la significación la relación entre la palabra y la referencia. La significación es siempre una generalización. Un signo es tal porque se puede aplicar a muchas referencias. Cada palabra es una generalización. Una palabra sin significado es un sonido vacío que no forma parte del habla humana.

«La generalización es un acto verbal del pensamiento que refleja la realidad de un modo radicalmente diferente a la sensación y percepción» (Vygotsky, Pensamiento y lenguaje, p. 52). Para Vygotsky hay 2 saltos de nivel entre:

  1. Ausencia total de conciencia (piedra) y sensación (caracol)
  2. Sensación y pensamiento (generalización, sistema de signos).

Es decir hay la misma distancia entre piedra y caracol que entre caracol y ser humano. Este punto marca la especificidad de lo que significa la palabra si se compara con los demás sistema de relación, tanto con la esfera biológica, como con la psicológica, utilizando la terminología que empleamos en este blog.

Cómo podemos generalizar, cómo podemos construir universales, por qué somos capaces de llamar árbol a todos los árboles y tener un porcentaje de acierto verdaderamente increíble. Este es el problema que ha angustiado a la filosofía desde los griegos. Las soluciones de Platón y Aristóteles siguen siendo puntos clave del pensamiento. Aquí hemos preferido el enfoque basado preferente en Vygotsky porque nos parece más útil desde el punto de vista de entender la conexión entre experiencia y palabra y la comunicación.

Estamos hechos para la localización de signos, el cerebro los localiza a una velocidad increíble. Somos capaces de distinguir la letra «a» escrita de mil formas diferentes. Para leer incluso ni necesitamos leer todas las letras, integramos y chequeamos lo que se acerca… al significado, no a la forma; para fijarnos en la forma lo tenemos que buscar expresamente. También chequeamos rapidísimamente las formas de un mueble para determinar que es una «silla». Es decir, trabamos de forma inmediata con los significados.

14904095_sPara reafirmar esta idea de que estamos hechos para el habla hay que decir que todos los hombres hablan una lengua, quizá no escriben (otro sistema de signos para las palabras), pero siempre hablan. Truffeau hizo una película hace años sobre el caso real de un niño que crece en un bosque de Francia y cuando fue encontrado no andaba erguido y tampoco tenía lenguaje, solo gritos y gruñidos, había vivido con lobos y se había adaptado a esto. El ejemplo subraya el hecho que, lo que no pudo asimilar para hacerse hombre (y no lobo), era un lenguaje de significados.

La palabra en sí misma es una generalización que hace referencia a un conjunto de signos elaborados a partir de nuestra experiencia, es todo un sistema para integrar las experiencias, las vivencias. Es muy importante tener en cuenta que no se transmite solo algo abstracto, general, no transmitimos solo la generalización, se transmite un mundo de experiencia, se transmite una cultura. Detrás de cada lenguaje hay una cultura, en el sentido más amplio de esta palabra, es decir, un modo de afrontar y entender de modo integral el mundo.

Esto lo realizamos a través de tres parámetros que se funden en el lenguaje de signos que es la palabra: verbal, paraverbal y silencios.

Significado verbal: cada persona define de un modo diferente los significados de cada palabra, Las palabras tienen coloración afectiva, han sido teñidas por nuestra experiencia. La definición es un cajón, que a la vez que significa, también limita: es una labor de etiquetado.

Paraverbal: las palabras no llegan neutras, como en las gasolineras «ha escogido, gasoil» van siempre acompañadas de nuestra situación afectiva del momento: situación en la que estamos (día gris), énfasis (importancia para nosotros), intencionalidad, etc.

Silencio: indica mucho nuestra actitud, el espacio que nos merece el otro, nuestra escucha, nuestra apertura a él, etc.

El conjunto de los 3 parámetros es lo que denominamos lenguaje, que no es el lenguaje abstracto del diccionario, sino el lenguaje vivo de cada persona y su comunidad de vivencia.

Aproximación a la palabra

El nivel racional se centra alrededor del uso de la palabra, algo que, con algunos matices, es 12902829_sbastante exclusivo del hombre y se puede considerar el centro de lo que es específicamente humano, aunque específico no significa todo lo humano. El hombre funciona con un etiquetado (palabra) que pone nombre a todas las cosas y es capaz de unir bajo ese nombre los géneros: todo lo que tiene algo en común, por ejemplo: mesa (todas las mesas, lo que sirve de mesa), o verde (todo lo que tenga el color verde), o carrera (todo lo que compita basado en la velocidad). También la palabra pone nombre propio, particular a lo que no consideramos que se puede englobar en un género: Antonio (para nombrar a una persona), Mallorca (para nombrar un lugar singular).

La reflexión que se produce en la conciencia es realmente lo específico de este nivel. En la conciencia la experiencia personal aparece como fenómeno. Toda nuestra vivencia en cada momento aparece en la conciencia como un fenómeno sobre el que podemos reflexionar, aunque no necesariamente lo hagamos. Ese nivel de reflexión, que funciona poniendo palabras, es lo que vamos a considerar ahora.

El hombre es un animal que habla, que utiliza un lenguaje, entendido en sentido propio como conjunto orgánico de palabras. En realidad se podría decir que esa es su marca propia: la palabra.

Evidentemente esto tiene un soporte biológico: los órganos de la voz y el oído, que han proporcionado ese acceso a la palabra, a todos los lenguajes hablados. Sin embargo la palabra no está ligada a dichos órganos y el acceso se puede realizar también por la vista e incluso el tacto. Realmente es increíble la capacidad del ser humano de acceder a la palabra. En realidad es capacidad de acceder a un significado general, a generalizar el significado. Por tanto el oído y la voz no son un órgano exclusivo de la palabra.

La palabra es cultura, hay montones de lenguas diferentes, que se tienen que aprender desde la infancia. Es convencional y es también histórica: es el resultado de siglos de formación de las convenciones, de ampliación de conocimientos y de la necesidad de nuevas palabras. Es algo vivo y en desarrollo. El lenguaje se aprende, es más, es la parte central del aprendizaje.

La palabra refleja el mundo que soporta la cultura en la que nace. Los esquimales tienen 16 modos de decir nieve; nieve a secas no basta. Nosotros perdemos poco a poco el lenguaje agrícola de nuestros abuelos. Cada ciencia, cada nuevo campo necesita palabras nueva, que amplían y describen el nuevo espacio, y que es lo primero a aprender si queremos entrar en la ciencia, aunque al principio significan poco.

Desde este punto de vista, la palabra es un fenómeno social, aún más, es constitutivo de lo social: el principal soporte de lo social es la palabra, es el vehículo principal de la relación. La relación es comunicación y la palabra soporta la comunicación. La vida social, la cultura tiene su elemento más fundamental en la palabra, por eso una lengua identifica una cultura.

La palabra es lo específico de la persona.

Los tres niveles o esferas del ser humano

En nuestra búsqueda por saber que es el hombre/mujer, podemos distinguir tres niveles o arbol-25esferas y dos sustratos:

  1. Soporte físico (sustrato)
  2. Fisiológica-instintiva: biológica, instintos.
  3. Afectiva-sentimental: psíquica, sentimientos.
  4. Intelectual: Inteligencia y voluntad: racional, pensamientos.
  5. Inserción social (sustrato)

Tener en cuenta que esto es un esquema que en cuanto tal es algo simplificado.

Las tres esferas poseen una cierta independencia, que hace que podamos distinguirlas, pero también están conectadas, de abajo-arriba y de arriba-abajo (vamos a usar arriba y abajo según la filosofía clásica y también según la distribución corporal del ser humano, de otro modo, arriba y abajo es perfectamente discutible). De forma que lo más importante es que la persona es una, es un todo (ya lo vimos en Scheler). Las sensaciones conectan la esfera tendencial-instintiva con la afectiva, lo biológico con lo psíquico. Las emociones conectan a la vez con lo sensitivo (que procede de los sentidos) y con lo racional. Son respuestas psíquicas que abarcan todo. Los pensamientos influyen en lo psíquico: un modo de tranquilizar una persona es hablarle, desdramatizar, etc.

1. El nivel biológico es alcanzable por el tacto y la vista: los sentidos y es físico en el más estricto sentido del término. Por ello responde a las leyes físicas, químicas y biológicas. Su procedimiento de repetición se basa en las leyes de la genética, que se centran en el ADN, cromosomas, genes, etc. La herencia por tanto en este nivel físico es genética y los rasgos biológicos se heredan siguiendo una ley. Desde este nivel físico somos cuerpo, por lo que puede ser llamado también nivel somático. En este nivel la acción de los sentidos produce en nosotros placer y dolor. Para buscar placer y dolor aparecen los deseos o instintos, que se dirigen a llenar las necesidades biológicas del individuo y de su especie: comer, beber, dormir, reproducirse. De todos modos los instintos marcan el paso del nivel biológico al psíquico, surgen como respuesta a las necesidades del ser biológico, pero terminan siendo uno de los elementos que conforman el nivel psíquico.

Este nivel en el lenguaje coloquial lo situamos en las tripas, la bioenergética también lo sitúa a nivel de cintura y pelvis: es lo básico de nuestras tendencias.

2. El nivel psíquico es el nivel de nuestra sensibilidad interna. Es el nivel más personal, caballos_galopandono intercambiable, sino específico de cada persona. En realidad los demás no pueden percibirlo en sí mismo, sino a través de sus manifestaciones en los otros dos niveles: porque se manifiesta en el cuerpo, por ejemplo, lloramos, esto lo vemos en los demás y lo sentimos en nosotros a través de toda una serie de sensaciones que son físicas: que pertenecen a la esfera tacto, pero como sensaciones internas. También lo descubrimos porque la persona lo expresa por palabras, que son el modo más habitual y general de expresión del tercer nivel.

¿El nivel psíquico se hereda? Desde luego reproducimos (y este es el mismo término que he usado en el nivel biológico) muchos comportamientos, gestos, reacciones, etc., de nuestros padres, hermanos, personas con las que nos hemos criado, etc., pero no resulta ser producto de una herencia en sentido genético, sino cultural: chupamos la cultura en que nos desarrollamos, y en ese sentido la heredamos, pero si en vez de criarnos en España nos criamos en Francia, con padres franceses, lo único que nos queda de españoles es la herencia biológica y el deseo de conocer quiénes son nuestros padres biológicos, junto a la afinidad (cercanía, cariño) que eso comporta. Es decir, el nivel psíquico no sigue las leyes de la herencia genética, aunque se utilicen en el habla común muchas expresiones que parecen indicarlo (lo lleva en la sangre, que indica lo más biológico junto a origen familiar). Hay un amplio vocabulario de términos que indican elementos que pertenecen de un modo definido a este nivel: emociones, sentimientos, pasiones, etc. ¿Estos elementos se heredan? Una cierta conexión con el nivel biológico debe haber, puesto que se dan de un modo general en todos los hombres: son diferentes pero también iguales, puesto que les podemos adjudicar el mismo nombre.

Este nivel lo situamos a nivel coloquial en el corazón, el corazón es el centro de toda una sensibilidad relacionada con nuestros sentimientos más íntimos y personales. Literatura desde siempre, cine, televisión y también el lenguaje lo utilizan ampliamente. En los trabajos con emociones se sabe que estas tienen localización corporal y que básicamente se sitúan en el pecho, estómago y cuello, aunque no solo. Esto es un ejercicio sencillo, cuando  seamos conscientes de un sentimiento, por ejemplo enfado o miedo, nos hacemos la pregunta: ¿dónde lo siento? Y llevamos la mano al lugar del cuerpo donde los sentimos

DUBAI_3. El tercer nivel es el nivel intelectual-volitivo, de la libertad, la razón, el pensamiento, espiritual,… pues recibe muchos nombres, pero nos referimos a una esfera única, la esfera de lo racional y voluntario del hombre. Es una esfera cuyo modo de funcionamiento es reflexivo: recorrer el conocimiento de los otros niveles, volver sobre ello, etiquetar. El órgano de expresión por excelencia es la palabra, aunque hay otros modos. Evidentemente esta necesita para su transmisión física de los sentidos: oímos o vemos la palabra, porque nos hablan o leemos en un libro. Aquí ya no hablamos de herencia, sino de adquisición: se aprende la lengua de los padres, si se cambia de ambiente se aprende la lengua del ambiente. Aunque en realidad también se habla de herencia, pero sin discusión se entiende como cultural: un chino aprende chino y un español no tiene ni idea de chino, a no ser que se dedique a adquirirlo: en los genes no viene.

A nivel coloquial se sitúa en la cabeza, en el cerebro. Esta es la sede desde el punto de vista fisiológico y también para el lenguaje común: «no tienes cabeza» significa: no piensas, no usas tu razón. A nivel de conexiones para la armonía de la persona, hay que darse cuenta que la cabeza está separada (o unida) al resto del cuerpo por el cuello, de algún modo ahí arriba, y podemos ser racionales sin sentimientos, sin conexión con nuestras esferas «inferiores». Esto lo recoge también el lenguaje común: racional significa también frío, sin sentimientos, sin  humanidad. Esto último es muy importante porque liga humanidad a sentimientos e impulsos, o al menos que sin ellos no hay humanidad, no hay respeto de las personas.

También es importante darse cuenta que la cabeza funciona mucho con el sentido de la vista, el nervio óptico conecta directamente con el cerebro. La vista permite distancia y objetivación, algo que no permite el tacto en la misma medida. Las personas racionales son muy visuales, muy centradas en la vista y el oído y menos conectadas con tacto, gusto, olfato.

4. Los dos sustratos. El primer sustrato se refiere al intercambio material necesario para la vida humana. El hombre necesita un hogar, un sitio donde vivir, necesita alimento, está insertado en todos los mecanismos ecológicos del planeta donde vive,… No se puede considerar al hombre un ser angélico sin necesidades materiales.

El segundo sustrato se refiere a la relación, a la inserción social. Desde este punto de vista, ya el hombre necesita otros hombres para aprender la cultura, el lenguaje, para encontrar protección, de tal modo que podemos indicar ya, aunque lo vamos a ver más ampliamente, que lo primero en la persona es la relación. La conciencia de ser un individuo irrepetible es algo que aparece mucho más tardíamente en el hombre, podríamos decir que es parte de su conquista como persona, de su libertad. Aún con ello el nivel social y de la relación es algo que permanece durante toda la vida.