La esperanza (1): el tiempo

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La esperanza

Esta es una serie de etapas para el caminante. La vida es un camino y hay que emprenderlo. Un recorrido por la esperanza que tiene varias etapas, las etapas de nuestro camino existencial, que tanto va por llanos con facilidad como se encuentra frente a escarpadas montañas que se interponen en el camino. Nuestras ocho etapas son: El tiempo, el instante, la soledad, la inquietud, el presente, el control y la ternura, para terminar en el regalo. Cada una tendrá su propia entrada.

Es necesario hacer una pequeña advertencia. Leer estas líneas tiene una llave: hay que escanciar poco a poco las palabras para evitar embriagarse con ellas y perder su significado. Su sentido se cierra a quien las lee rápidamente, a quien no las paladea. Como con el buen vino hay que dejar que estén un rato en la boca, dejando que nos impregne su aroma, antes de hacerlas pasar. Solo así nos abren su mundo.

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El enamoramiento: nuestra ubicación personalizada en el tiempo y el espacio, el futuro y el pasado

Esta la entrada 19 y última (al menos de esta serie) sobre el enamoramiento. Quiero recoger en ella a modo de conclusión cuál es la importancia del enamoramiento (de los enamoramientos de la persona) en su vida.

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La esfera racional, intelectual: pensamientos y palabras.

El animal, como hemos visto en entradas anteriores,  posee  una esfera instintiva y otra 15148433_spsicológica. Se podría decir que lo que diferencia al hombre/mujer es que este posee un mecanismo de desconexión entre esas dos esferas. Como hemos señalado estas dos esferas están conectadas, tanto que son las dos caras objetiva y subjetiva de las relaciones del ser vivo. Hemos dicho también que esa conexión en sus líneas tendenciales básicas (los instintos) es automática. Por mucho que se complique la respuesta en los animales superiores, parece que hay que mantener este automatismo, o si se prefiere fijeza de las respuestas para solventar las necesidades básicas del animal y los cambios o agresiones del entorno.lenguaje animales

¿En qué consiste este mecanismo de desconexión que posee el hombre? … muy fácil: en la capacidad que sólo el hombre tiene de volver sobre la propia conducta y revisarla, y nombrarla, es decir en la capacidad de reflexión. La reflexión hace que en el hombre exista un espacio, una separación entre el estímulo y la respuesta, entre instinto y comporta­miento. Como se puede comprender esta capacidad proporciona una gran flexibilidad al comportamiento humano, adaptabilidad que hemos visto como característica de lo humano. Esta capacidad es tan importante que constituye la tercera dimensión que hemos señalado: la esfera de la libertad o intelectual o espiritual.

Su manera operativa de funcionar es por el etiquetado: poner nombre. Es decir, esta esfera se distingue por su capacidad para la palabra: su centro es la palabra, la capacidad de nombrar las cosas de un modo general: árbol, que sirve para todos los árboles del planeta.

Esta capacidad de generalización es un salto, como muy bien ha visto Vygotsky, algo diverso a la esfera psicológica, igual que esta se diferencia de la esfera biológica. Aunque también hay que tener en cuenta que las 3 esferas se integran en la vida del hombre, de modo que no tiene sentido separarlas en su percepción.

A la vez hay que tener en cuenta que este es el nivel más presente en la consciencia, el que de un modo incluso invasor la ocupa, de modo que parece tener una primacía. Pero no debemos olvidar que también tiene sus dificultades y que de modo aislado trabaja en vacío y no responde a la realidad de la persona: solo funciona de un modo adecuado en la integración y precisamente como tal integración.

A lo largo de las siguientes entradas vamos a ir desglosando lo que en núcleo introducimos con esta.

Las funciones de sentimientos y emociones

El papel de emociones y sentimientos viene dado por los siguientes 4 puntos:

a)      Son el punto de vista particular del sujeto ya que establecen su vinculación con el 11134014_smundo.

b)      Nos dan la subjetividad: cómo estamos.

c)      Nos indican los valores según los que actuamos. Proporcionan una particular organización axiológica y subjetiva de la realidad.

d)      Son la base de lo interpersonal, de la conexión con los demás. Son el centro de la expresión y comunicación.

a) Los sentimientos proporcionan a la persona su instalación en el mundo; constituyen por ello un a priori de todo conocimiento, son el punto de vista propio, particular del sujeto. Los sentimientos revelan nuestro modo de estar en el mundo previa a la escisión que establece la razón entre sujeto y objeto. Todo nuestro conocimiento está teñido por los sentimientos como los colores de un cuadro, se podría decir que constituyen el color o la música de todas nuestras experiencias. Los sentimientos nos dan lo familiar, el mundo íntimo, personal, aquello con lo que yo estoy íntimamente comprometido: mi mundo personal. Y también el entorno socio-político que la persona puede llamar suyo: el sitio (ciudad, pueblo, etc.) donde ha nacido, su nación,… en resumen, la cultura a la que pertenece y donde hunde sus raíces.

Esto se puede expresar también diciendo que la persona está vinculada a la realidad. Los objetos de la realidad, no todos, sino aquellos sobre los que ha habido una experiencia o un interés, se clasifican según su vinculación que es de aceptación o rechazo. Las personas y cosas no vinculadas caen fuera del interés, están fuera del mundo personal. El hombre vive en un mundo de vinculaciones, no en un mundo objetivo, un mundo donde determinadas personas y cosas tienen un vínculo específico con la persona.

b) Los sentimientos dan la subjetividad. Los sentimientos y tendencias son muy numerosos, y abarcan desde el plano biológico (salud, bienestar físico) y lo económico pasando por el de lo social, político y científico, hasta lo estético, ético y religioso. Este conjunto de los afectos y tendencias del individuo tienen en cada momento un indicativo final, una resultante final: alegría o tristeza, o si se quiere alegría o desesperanza, e incluso con una indicación de intensidad: no todas las alegrías son iguales.  El sentimiento de alegría o tristeza, por tanto, nos indica que la autorrealización va bien; es decir,  nos señala el nivel de consecución de todo lo que compone la vida de una persona: salud, situación económica, vida afectiva, relaciones, aspiraciones, ilusiones, satisfaccio­nes, metas ya alcanzadas etc., y también su grado de realización y de posibilidad, tanto desde una visión global de la vida, como desde una menuda: los acontecimientos del día (influye por ejemplo el día gris), etc.

c) Los sentimientos hacen connaturales a la persona los valores que guían la conducta humana. A través de sentimientos y emociones siento las preferencias que guían mi conducta como adecuadas. La realidad está ordenada axiológicamente para la persona, no es una realidad indiferente, tiene sus tendencias y finalidades inscritas en ella, en cómo afecta a la persona. La realidad forma un entramado de finalidades para la persona en función de cómo satisface las necesidades, en su sentido más amplio. Esas finalidades indican las valoraciones de la realidad que realiza el sistema emocional. Se trata de los valores reales, no los expresados verbalmente.

Los valores, por tanto, vienen señalados por los sentimientos. Es decir, los sentimientos nos dan una valoración de la realidad sobre la que se funda la acción humana libre. A la libertad del hombre, por tanto, no basta abarcar sólo la voluntad y la razón, sino que también debe influir y modificar la configuración de los sentimientos. El hombre con su libertad se hace, se realiza a sí mismo, para esto debe configurar también sus sentimientos.

d) La intersubjetividad está vehiculada por los sentimientos. En primer lugar la comunicación está enmarcada y vehiculada por los sentimientos que constituyen el centro de la expresión de la subjetividad, del cómo estamos, expresión que es inmediatamente captada por la otra persona o por el entorno, constituyendo por tanto el núc12221050_sleo de nuestras relaciones. Además los sentimientos indican como están esas mismas relaciones establecidas.

Todavía más importante, no se puede entrar en la vida de otra persona al margen de sus sentimientos, ya que son precisamente estos los que indican la subjetividad. El encuentro con el otro como persona, la dinámica de la relación yo-tú, en contraposición a la relación yo-él (Buber) se realiza a través de los sentimientos, que posibilitan el ponerse en el lugar del otro (dinámica de la empatía). Desde ahí se hace posible y real las relaciones personales, el encuentro de persona a persona: básicamente la relación de amistad y la relación de amor. El encuentro se da en la relación, en la intersubjetividad. El encuentro es el puente entre las dos subjetividades.

Por tanto se pueden sacar 2 ideas centrales sobre sentimientos y emociones:

  1. Sentimientos y emociones, como resumen de la subjetividad, se proyectan sobre todo: “soy yo o es el paisaje quien está triste” (Ricoeur). El sentimiento es por ello un a priori del conocimiento que ya en si mismo indica una dirección, una actitud. Antes de conocer intelectualmente ya estamos predispuestos, a gusto o a disgusto. Es algo así como el color de la situación interna. Si es gris o si brotan tonalidades alegres. Pero, a diferencia de los colores externos, esta induciendo una respuesta, predispone a favor o en contra, a continuar o dejarlo.
  2. Además los sentimientos están en el centro de la autenticidad de la persona. La persona es siempre una tarea para sí misma, su realización pasa precisamente por la integración de todos los dinamismos (biológico, afectivo, intelectual). En esa integración los sentimientos juegan un papel primordial, ya que anticipan y refuerzan la actividad cognoscitiva, e inclinan a valorar positiva (o negativamente) las acciones.

 

Un pequeño resumen final de las funciones de emociones y sentimientos

En general: Constituyen una guía interna sobre el modo en que se lleva la vida. Una guía de nuestra autenticidad y una guía en particular sobre nuestras metas concretas alineadas con nuestra persona.

En particular:

  1. Muestran los problemas concretos a los que la persona se enfrenta
  2. Desvelan las necesidades
  3. Preparan y movilizan para la acción
  4. Dan el marco para sentir el placer de vivir
  5. Informan del nivel de bienestar (en el momento) y felicidad (en general).
  6. Clarifican los valores y por tanto las elecciones
  7. Vigilan el estado de nuestras relaciones

En esta entrada tengo una deuda particular con Carlos Castilla del Pino y su Teoría de los sentimientos (Ed. Tusquets, Barcelona, 2001), que me ha ayudado a repensar mis anteriores adquisiciones.

Sensaciones, sentimientos, emociones y pasiones.

Vamos a aclararnos un poco más con los términos de la subjetividad, lo que llamamos esfera psíquica, distinguiendo sensaciones, sentimientos, emociones y pasiones.

Para acercarnos al término sentimiento, primero debemos diferenciarlo del término 10948660_ssensación. Esta se sitúa en la esfera tendencial-instintiva del hombre y procede de la operación de los sentidos; se entiende generalmente como un fenómeno cognoscitivo primario por el que captamos las cualidades de los objetos materiales. Sirve tanto para los fenómenos externos, como internos, es decir denominamos sensación tanto una impresión visual de un paisaje, como la sensación de una mala digestión. El término sentimiento se refiere a la esfera psíquico-afectiva y es difícil precisar su significado, pues tanto puede referirse al conjunto de la vida afectiva o psíquica, como tener un significado más preciso. En el primer sentido, sentimiento es sinónimo de afectividad y se referiría, en general, al modo como el sujeto, la persona, es afectado por el mundo circundante. El segundo es más particular, y se refiere a uno de los modos concretos que afectan al sujeto; los otros modos serían: emociones y pasiones.

Pasiones puede referirse al modo clásico en que se denominaban los sentimientos y, en general, la vida psíquica; y venían consideradas como no pertenecientes a la esfera racional, es decir como no libres. Hoy, más bien, se denominan así las inclinaciones o tendencias de gran intensidad. Es decir, las pasiones son fenómenos pasivos, no mediados por la voluntad, que se experimentan como fuerzas que arrastran. De modo singular se refiere a la pasión sexual. En esto se diferencian de emociones y sentimientos, y además se distinguen de las emociones en su duración y de los sentimientos en que están orientadas a conseguir el objeto que desencadena la pasión, mientras los sentimientos tienen una clara referencia al sujeto que siente.

El significado de emociones está relacionado con su significado etimológico: emovere, que significa agitar: la emoción es un modo de sentirse afectado, «una alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañado de una cierta conmoción somática» (diccionario RAE), es decir existe una correlación clara entre la conmoción psicológica-cognitiva y la conmoción corporal. Ambas van unidas y forman la emoción. Es decir, una emoción conlleva una información y una activación.

11510251_sLa emoción es el fenómeno psíquico interno que corresponde a la sensación sentida (Aristóteles, Gendlin), es decir, es el modo interno en que nos afecta y activa la sensación como individuos. Se trataría de una evaluación de la sensación (del cambio producido por la sensación) en función de las necesidades del sujeto. Las necesidades de un sujeto tan complejo como la persona hay que entenderlas del modo como las explica A. Maslow.

Sentimientos, en contraste con las emociones, serían los fenómenos afectivos que se encuentran en contacto con la esfera racional, libre y espiritual del sujeto. Es decir, los sentimientos son una elaboración de las emociones y el modo en que estos se archivan, guardando nuestra experiencia y marcando las respuestas del sujeto y su particularidad específica de cada persona.

Se caracterizan por:

(a) determinar la situación de la persona; a diferencia de emociones y pasiones que tienen una referencia lógica y real a un objeto, los sentimientos apuntan al sujeto, e indican precisamente el mundo del sujeto y de sus relaciones personales.

(b) Son estados generalizados, a diferencia de las emociones y pasiones que están ligadas a estímulos y reacciones somáticas más o menos conscientes. Es decir, emociones y pasiones son espontáneas, surgen con un estímulo, mientras los sentimientos son más permanentes y se refieren a las vivencias almacenadas en la subjetividad.

(c) Son estados que marcan el presente, aún cuando se evocan, se viven en presente, es decir, indican al sujeto el aquí y ahora de su situación desde su perspectiva en tanto que tal sujeto. En esta nota coinciden con emociones y pasiones.