La búsqueda del sentido de la existencia

Siguiendo con el sentido de la religión en el hombre, lo que resulta claro es la presencia de una búsqueda de sentido de la existencia, la afirmación de algunos valores máximos en los que fundar la propia vida. Se trata de un elemento clave y permanente en el ser humano.

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El papel de la religión en la sociedad

La religión acompaña al hombre desde el alba de los tiempos. Los primeros signos antropológicos, los primeros signos que identifican unos restos paleográficos como humanos son precisamente signos religiosos y en concreto indicaciones de existencia de culto a los muertos. Esta sería precisamente la línea divisoria en los homínidos de la primera aparición de lo que llamamos comunidad humana. De este modo la presencia como fenómeno de la religión en las sociedades humanas es un hecho histórico absolutamente innegable, y sus signos aparecen por todas partes: en la arquitectura, en todas las artes, en los relatos, en resumen, en todas las huellas del paso del hombre sobre la tierra.

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El hombre ser social: trabajo y riqueza, política y religión

El hombre es un ser social y erraríamos si lo considerásemos solo de un modo individual. Fenomenológicamente esto es tan claro como ver de noche desde un avión las luces que indican las poblaciones humanas, el modo en que se agrupa el hombre. Son racimos de luz que se van conectando unos con otros: el hombre se organiza y vive en sociedad. Evidentemente la base de esa sociabilidad se encuentra en el interior del hombre, en su capacidad de enamoramiento y amistad, en su sistema emocional de respuesta. De ahí surge toda una organización social a través de 3 ejes: el trabajo y la organización de la riqueza, la política y la religión.13315716_s

El trabajo ocupa un lugar especial en la antropología, en la concepción de la persona. La cultura es construida sobre el trabajo del hombre y la cultura construye el cambio en el homo sapiens, por encima de la evolución. Por esto el trabajo tanto influye a nivel social, en la estructuración social, como en la configuración personal. No toda la estructuración social depende del trabajo, pero el trabajo y su acumulación en forma de riqueza constituyen la base de la organización social.

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El hombre y la cultura

Una afirmación central de la antropología moderna es que «hace unos 45.000 años la cultura entró en un período de despegue. Con anterioridad a esa época, la evolución biológica y cultural se producían en tasas comparables, y los cambios biológicos y culturales estaban estrechamente interconectados. Tras el despegue, la tasa de evolución cultural se incrementó dramáticamente, sin que se produjera un aumento simultáneo en la tasa de evolución biológica (…) para comprender los últimos 45.000 años de evolución de la cultura, el énfasis principal ha de ponerse en los procesos culturales más que en los procesos biológicos».10692863_s

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Algunas influencias culturales sobre la relación de la persona con el cuerpo

Está muy extendida la idea, y aparece en múltiples manifestaciones culturales, de que somos un espíritu, o algo asimilable, que tiene un cuerpo, y, por tanto, podemos cambiar de cuerpo, irnos a otro, etc. Voy a recoger algunas influencias en la cultura que apuntan a esta idea.

Motorcycle DetailsLa película avatar es muy interesante como ilustración de la idea de que alma y cuerpo son separables: su protagonista tiene un cuerpo, y es capaz de manejar otro. Ese segundo cuerpo, el avatar, es un cuerpo con sus características pero adaptado al planeta en el que están. El avatar es lo que sería su cuerpo en ese planeta. Esta última idea es muy correcta, en otras condiciones físicas, gravedad, etc., y por tanto también unas diferentes condiciones biológicas porque la evolución habría ido de modo diverso, el cuerpo es diferente. En la película la idea de otro cuerpo se refuerza porque el protagonista en su «cuerpo de la tierra» es discapacitado, en su avatar no. Sin embargo seguimos en el terreno de la ficción, no hay nada ni remotamente similar de lo que tengamos pruebas de que exista realmente. A pesar de esto la cultura reproduce constantemente situaciones de este tipo donde el espíritu, o el alma o la mente, está separada del cuerpo, es decir es algo con existencia independiente.

La idea de que alma y cuerpo son separables ha sido potenciada por las religiones que buscaban una explicación a la inmortalidad del alma humana, el alma sería precisamente ese algo que sobrevive después de la muerte. Evidentemente al ser representada esta idea en la cultura con cierta frecuencia se cometen exageraciones, en general dando consistencia al alma sin cuerpo. Es decir considerándola un algo, una cosa, en cierto modo.

Sobre esta afirmación de las religiones, debo decir que las entradas de este blog al hablar de sixtinarelación alma-cuerpo (o como se quiera expresar), ni apoyan ni se oponen a la creencia en la inmortalidad del alma. Su objetivo es más bien utilizar estrictamente los datos científicos para hacer algunas constataciones sobre la unidad de la persona. Es importante darse cuenta de que se utiliza ese prisma de los datos constatables durante toda la exposición, es decir no se utilizan las creencias en el razonamiento, pero tampoco se establece que carezcan de validez.

Desde la filosofía especialmente Descartes establece la separación entre alma y cuerpo al distinguir básicamente la realidad en res extensa: literalmente las cosas que tienen extensión, es decir, los cuerpos materiales, el universo material y res cogitans: literalmente las cosas que piensan, los espíritus. Recordar que para Descartes su propia capacidad de pensar, el hecho de pensar es la única verdad de la que no puede dudar. Desde ahí parte para establecer el predominio del espíritu sobre la materia y también la inmortalidad del alma.