La religión en la pirámide de Maslow

Vamos a ver ahora en qué nivel de la pirámide de Maslow inciden la religión y/o espiritualidad. Claramente, y esa es su función esencial, tiene que ver con el nivel 5: Sentido de la vida y autorrealización. La religión constituye para la mayoría de las personas existentes el modo de solucionar esas necesidades del nivel quinto, aunque no la única. Pero dado que la función histórica de la religión ha sido y es bastante amplia cabría preguntarse si incide en algún otro nivel de la pirámide y la respuesta sería positiva.

piramide maslow2

Sigue leyendo

«Si fuésemos transparentes no se nos vería»

Somos seres complejos y voy a trata de aclarar lo que significa esta afirmación

Dentro de la organización interna de la persona en 3 niveles hay un elemento digamos de coordinación que se encarga de conectarlo todo: somos seres reflexivos.

La reflexión es en realidad la esencia del nivel racional. La razón funciona como reflexión en su sentido etimológico, re-flexión, volver sobre, es decir es un mecanismo que nos hace volver de nuevo sobre las cosas y las etiqueta. Sobre cada nueva reflexión, un nuevo descubrimiento y una etiqueta.

13164855_s

Sigue leyendo

Como funciona la atención

He continuado esta entrada con algunas ideas prácticas en mi blog de Educación Emocional.

Esta es una entrada algo más larga de lo habitual, pero no he sabido por donde cortarla sin que el tema se resintiese, así que el esfuerzo espero que compense por la importancia del tema.

Vamos a ver el proceso que recorre un estímulo, desde que es percibido por nuestros sentidos, cómo es seleccionado entre la multitud de estímulos que recibimos y que son desechados, hasta llegar a recibir nuestra atención. De modo sintético la pregunta que me planteo es ¿cómo llega un estímulo a ser seleccionado por nuestra atención?

5280661_s
Sigue leyendo

4ª fase de la meditación: Auto-trascenderse

En esta cuarta y última fase la persona llega a su autorrealización y se siente integrada en 19662769_suna realidad más grande, superior a sí mismo. Realidad que se atisba en la 3ª fase a través del respeto a lo que percibo más grande que yo, básicamente la realidad, donde yo estoy. En el 3º nivel es respeto, ahora es mucho más. Pero recuerdo que sin respeto no se llega a descubrir, la realidad misma sin respeto, se nos cierra.

También si hay un sentido de la vida, es algo más grande que yo, algo que da sentido a mi vida. Desde nuestras experiencias cumbre (Maslow las denomina peak experience) accedemos directamente con nuestra sensibilidad a este 4º nivel de la meditación o contemplación. No es simplemente aceptación de la propia limitación ante lo que es más grande, sino un profundo sentimiento de admiración en la contemplación de la belleza. A este nivel se llega en su centro por la contemplación de la belleza. Cada vez, lo repito, cada vez que llegamos a la belleza tocamos de algún modo este nivel. Lo bello es digno de admiración y la admiración es uno de los sentimientos que integran el enamoramiento, y el enamoramiento es lo que confiere sentido a nuestra vida (sobre esto me reservo escribir varias entradas). La admiración (ante la belleza), que pertenece a la familia de la sorpresa, nos prepara para abrirnos, para abrir nuestro ser a un mundo que es más grande que nosotros. La belleza me trasciende. Este es el mensaje de la admiración. Los otros términos emocionales relacionados son embelesamiento y entusiasmo. La belleza provoca entusiasmo. «Entusiasmo» etimológicamente significa: sentir a Dios dentro. Es un descubrimiento y a la vez un motor de nuestro propio movimiento.

He dicho que accedemos con nuestra sensibilidad, la sensibilidad se entiende aquí como una integración de las 3 dimensiones de la persona: sensaciones-emociones-sentimientos-vivencias-razón… todo integrado en un todo coherente. Sin esto, sin este trabajo previo, que como hemos visto es el trabajo de las 3 fases de la meditación anteriores, no se llega a este nivel. Afinar la propia sensibilidad, trabajar y gestionar las emociones y sentimientos, aceptar en primer lugar y luego integrar nuestras tendencias, aceptar la realidad en la que vivimos, aprender a convivir, aprender a vivir… es un largo y profundo proceso de aprendizaje el que nos trae hasta este nivel y nos pone en condiciones de descubrir la belleza.

Nada como este nivel de la contemplación o meditación, si es vivencialmente alcanzado va a proporcionar «e-moción», un movimiento que provenga de dentro, de las propias entrañas, del fondo del propio ser, que se ha conectado con todo el universo, con lo que es más grande que él mismo y con lo que se siente unido, siente que forma parte.

En la cultura histórica concreta este nivel ha sido tarea de la religión. De esto hablaré en las entradas siguientes sobre la tradición de la meditación.

Sensaciones y emociones

Me gustaría hacer una entrada aclarando la distinción entre sensaciones y emociones ya que muchas veces descubro que, en lo que se escribe sobre Inteligencia Emocional, se confunden ambos términos. Entender la diferencia desde luego es una clave para la 20629270_santropología emocional. El término sentimientos se relaciona y se sitúa al nivel de las emociones. En la distinción que se establece en esta entrada se puede igualar a emociones.

Sensaciones se refiere a información proporcionada por los sentidos. Recibimos montones de sensaciones por hora, en cada momento tenemos más sensaciones de las que podemos procesar conscientemente. Por ejemplo en este momento yo, en la habitación en la que estoy, veo el rojo de una cartera, una puerta abierta, detrás una cortina con dibujos de flores en marrón, un reloj de diseño atrevido, tengo algo de calor, oigo a una compañera pasando páginas, mis piernas están cruzadas y un pie se agarra a la pata de la mesa (siento la presión de la pata de la mesa en mi tobillo), etc., etc., … vamos que precisamente al detenerme y dirigir la atención a todo lo que aparece en mi consciencia, aparecen muchas sensaciones diversas, muchas más de las que yo estaba teniendo presentes en mi conciencia.

Bueno para ser precisos, muchas de las sensaciones indicadas van acompañadas de interpretación, que procede de la experiencia. Por ejemplo, oigo una persona pasando páginas. La sensación es el sonido de las páginas, asignar ese sonido a páginas de un libro que se mueven es un trabajo de interpretación que hace el cerebro. La sensación queda integrada así por una percepción sensorial y una asignación cognitiva.

Algunos estudios dicen que llegamos a tener en un momento determinado cerca de 100 sensaciones, pero que conscientes son en cada momento, alrededor de 8-10 en las mujeres y de 4-6 en los hombres. La mayor parte de ellas nos pasan desapercibidas, quedan detrás del umbral de atención, por eso precisamente, cuando pongo atención, empiezan a aparecer en tropel.

Emoción, por su parte, sería la respuesta interna que valora la situación de un conjunto de sensaciones que agrupamos. La medida de esa valoración son las necesidades de la persona que las percibe, o con más precisión, del ser biológico-emocional-racional que somos cada uno de nosotros. Las necesidades son indicadas por el sistema emocional. Es decir la valoración de las sensaciones se hace poniéndolas en contacto con las necesidades. Ese es con precisión el trabajo del sistema emocional.

Ojo las emociones tienen una parte cognitiva: la valoración y una somática: preparan para la actividad necesaria para obtener esa necesidad que acaban de valorar que existe. Ambas partes se dan a la vez y no son separables. Es decir la emoción prepara (motiva) a una conducta. Ojo solo prepara, ya que de modo general (excepto en casos especiales) emoción y conducta no van ligadas, son separables, una emoción puede dar lugar a varias conductas, o una emoción puede no recibir la respuesta de una conducta. En cualquier caso hasta que la necesidad sea satisfecha la emoción se almacena somáticamente. Por ejemplo, almacenamos los enfados (en un órgano diana: el hígado, el colon) hasta que los resolvemos.

La función de dar la respuesta adecuada para llenar la necesidad que la emoción indica es del sistema racional: la razón busca los medios y el mejor modo para satisfacer esa necesidad que sentimos. La conexión del sistema racional y emocional no es sencilla y esta función es muchas veces deficiente. Pero esto se nos va del tema y no hace falta extenderse ahora.

Por ejemplo, entre las sensaciones que he indicado más arriba estaba que sentía calor. El sistema emocional puede indicarme que estoy ya incómodo (incómodo = valoración emocional) y que necesito quitarme el jersey, en realidad la necesidad es bajar la temperatura. Este es un ejemplo que se refiere a las necesidades básicas, el nivel inferior de la pirámide de Maslow, nivel que está constantemente en actividad. Por ejemplo, la sensación de la pierna tocando a la pata de la mesa, también me ha generado incomodidad y a partir de esa valoración he cambiado la posición.

Entonces la relación entre sensaciones y emociones es la siguiente: una sensación o grupo de ellas provoca que salte una valoración de conjunto: estoy incómodo, hay que moverse. Esto quiere decir que si quiero cambiar una emoción (una valoración) puedo cambiar las sensaciones que percibo y lógicamente la valoración es diferente. Pero esto solo antes de producirse la emoción, y no funciona con las emociones que ya tenemos, una vez producida la emoción ahí está, esperando a ser solucionada.

Sensaciones y emociones van muy ligadas, pero es importante tener en cuenta que no son los mismo. Una sensación se puede cambiar por otra, una emoción no. La emoción que presuntamente se ha sustituido, si es importante, quedará por ahí almacenada, esperando, enturbiando nuestro horizonte emocional.

Las funciones de sentimientos y emociones

El papel de emociones y sentimientos viene dado por los siguientes 4 puntos:

a)      Son el punto de vista particular del sujeto ya que establecen su vinculación con el 11134014_smundo.

b)      Nos dan la subjetividad: cómo estamos.

c)      Nos indican los valores según los que actuamos. Proporcionan una particular organización axiológica y subjetiva de la realidad.

d)      Son la base de lo interpersonal, de la conexión con los demás. Son el centro de la expresión y comunicación.

a) Los sentimientos proporcionan a la persona su instalación en el mundo; constituyen por ello un a priori de todo conocimiento, son el punto de vista propio, particular del sujeto. Los sentimientos revelan nuestro modo de estar en el mundo previa a la escisión que establece la razón entre sujeto y objeto. Todo nuestro conocimiento está teñido por los sentimientos como los colores de un cuadro, se podría decir que constituyen el color o la música de todas nuestras experiencias. Los sentimientos nos dan lo familiar, el mundo íntimo, personal, aquello con lo que yo estoy íntimamente comprometido: mi mundo personal. Y también el entorno socio-político que la persona puede llamar suyo: el sitio (ciudad, pueblo, etc.) donde ha nacido, su nación,… en resumen, la cultura a la que pertenece y donde hunde sus raíces.

Esto se puede expresar también diciendo que la persona está vinculada a la realidad. Los objetos de la realidad, no todos, sino aquellos sobre los que ha habido una experiencia o un interés, se clasifican según su vinculación que es de aceptación o rechazo. Las personas y cosas no vinculadas caen fuera del interés, están fuera del mundo personal. El hombre vive en un mundo de vinculaciones, no en un mundo objetivo, un mundo donde determinadas personas y cosas tienen un vínculo específico con la persona.

b) Los sentimientos dan la subjetividad. Los sentimientos y tendencias son muy numerosos, y abarcan desde el plano biológico (salud, bienestar físico) y lo económico pasando por el de lo social, político y científico, hasta lo estético, ético y religioso. Este conjunto de los afectos y tendencias del individuo tienen en cada momento un indicativo final, una resultante final: alegría o tristeza, o si se quiere alegría o desesperanza, e incluso con una indicación de intensidad: no todas las alegrías son iguales.  El sentimiento de alegría o tristeza, por tanto, nos indica que la autorrealización va bien; es decir,  nos señala el nivel de consecución de todo lo que compone la vida de una persona: salud, situación económica, vida afectiva, relaciones, aspiraciones, ilusiones, satisfaccio­nes, metas ya alcanzadas etc., y también su grado de realización y de posibilidad, tanto desde una visión global de la vida, como desde una menuda: los acontecimientos del día (influye por ejemplo el día gris), etc.

c) Los sentimientos hacen connaturales a la persona los valores que guían la conducta humana. A través de sentimientos y emociones siento las preferencias que guían mi conducta como adecuadas. La realidad está ordenada axiológicamente para la persona, no es una realidad indiferente, tiene sus tendencias y finalidades inscritas en ella, en cómo afecta a la persona. La realidad forma un entramado de finalidades para la persona en función de cómo satisface las necesidades, en su sentido más amplio. Esas finalidades indican las valoraciones de la realidad que realiza el sistema emocional. Se trata de los valores reales, no los expresados verbalmente.

Los valores, por tanto, vienen señalados por los sentimientos. Es decir, los sentimientos nos dan una valoración de la realidad sobre la que se funda la acción humana libre. A la libertad del hombre, por tanto, no basta abarcar sólo la voluntad y la razón, sino que también debe influir y modificar la configuración de los sentimientos. El hombre con su libertad se hace, se realiza a sí mismo, para esto debe configurar también sus sentimientos.

d) La intersubjetividad está vehiculada por los sentimientos. En primer lugar la comunicación está enmarcada y vehiculada por los sentimientos que constituyen el centro de la expresión de la subjetividad, del cómo estamos, expresión que es inmediatamente captada por la otra persona o por el entorno, constituyendo por tanto el núc12221050_sleo de nuestras relaciones. Además los sentimientos indican como están esas mismas relaciones establecidas.

Todavía más importante, no se puede entrar en la vida de otra persona al margen de sus sentimientos, ya que son precisamente estos los que indican la subjetividad. El encuentro con el otro como persona, la dinámica de la relación yo-tú, en contraposición a la relación yo-él (Buber) se realiza a través de los sentimientos, que posibilitan el ponerse en el lugar del otro (dinámica de la empatía). Desde ahí se hace posible y real las relaciones personales, el encuentro de persona a persona: básicamente la relación de amistad y la relación de amor. El encuentro se da en la relación, en la intersubjetividad. El encuentro es el puente entre las dos subjetividades.

Por tanto se pueden sacar 2 ideas centrales sobre sentimientos y emociones:

  1. Sentimientos y emociones, como resumen de la subjetividad, se proyectan sobre todo: “soy yo o es el paisaje quien está triste” (Ricoeur). El sentimiento es por ello un a priori del conocimiento que ya en si mismo indica una dirección, una actitud. Antes de conocer intelectualmente ya estamos predispuestos, a gusto o a disgusto. Es algo así como el color de la situación interna. Si es gris o si brotan tonalidades alegres. Pero, a diferencia de los colores externos, esta induciendo una respuesta, predispone a favor o en contra, a continuar o dejarlo.
  2. Además los sentimientos están en el centro de la autenticidad de la persona. La persona es siempre una tarea para sí misma, su realización pasa precisamente por la integración de todos los dinamismos (biológico, afectivo, intelectual). En esa integración los sentimientos juegan un papel primordial, ya que anticipan y refuerzan la actividad cognoscitiva, e inclinan a valorar positiva (o negativamente) las acciones.

 

Un pequeño resumen final de las funciones de emociones y sentimientos

En general: Constituyen una guía interna sobre el modo en que se lleva la vida. Una guía de nuestra autenticidad y una guía en particular sobre nuestras metas concretas alineadas con nuestra persona.

En particular:

  1. Muestran los problemas concretos a los que la persona se enfrenta
  2. Desvelan las necesidades
  3. Preparan y movilizan para la acción
  4. Dan el marco para sentir el placer de vivir
  5. Informan del nivel de bienestar (en el momento) y felicidad (en general).
  6. Clarifican los valores y por tanto las elecciones
  7. Vigilan el estado de nuestras relaciones

En esta entrada tengo una deuda particular con Carlos Castilla del Pino y su Teoría de los sentimientos (Ed. Tusquets, Barcelona, 2001), que me ha ayudado a repensar mis anteriores adquisiciones.